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Enero-Junio 2022
Vol. 12 No. 1
Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 12 No 1 / enero-junio, 2022
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Interacción y Perspectiva Dep. Legal pp 201002Z43506
Revista de Trabajo Social ISSN 2244-808X
Vol. 12 No1 3-26 pp. Copyright © 2022
enero-junio
ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN
Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de
crisis humanitaria /DOI: 10.5281/zenodo.14027036
Gustavo Alejandro Páez Silva*; Karina del C. Rondón Vivas**; Yhimaina Jhoana Trejo Urbina***
Resumen
En esta investigación se analiza la evolución reciente de la esperanza de vida del estado
Mérida, Venezuela, en un contexto de situación-país de crisis humanitaria. Para ello, se
construyeron tablas de mortalidad por edad y sexo empleando el Programa para Análisis
Epidemiológico de Datos Tabulados Epidat 4.0. Los resultados obtenidos revelan que la
población merideña en los últimos os ha perdido alrededor de 3 años de esperanza de
vida al nacer y, desde el punto de vista del sexo, en promedio la expectativa de vida de
los hombres retrocedió 2,0 años mientras que el declive en las mujeres fue de 3,5. En
cuanto a la edad, en todos los grupos etarios disminuyó el indicador y, del cruce de la
edad y el sexo, se obtuvo el mismo resultado. Se plantea que el factor de mayor peso
que podría explicar aquel descenso, es la situación de emergencia política compleja por
la que viene atravesando Venezuela en los últimos años.
Palabras clave: mortalidad; tasas de mortalidad, esperanza de vida, tablas de
mortalidad; Venezuela. Abstract
Life expectancy in the Mérida State, Venezuela, in times of humanitarian crisis
This research analyzes the recent evolution of life expectancy from the state of Merida,
Venezuela, in a context of reality-country of humanitarian crisis. For this, mortality tables
of age and sex were constructed using the Epidami Program for Tabulated Data
Epidemiological Analysis 4.0. The results obtained reveal that the Merida population in
recent years has lost around 3 years of life expectancy at birth and, from the point of
view of sex, on average, the life expectancy of men decreased 2.0 years, while the
decline in women was 3.5. Regarding age, the indicator decreased in all age groups and,
from the crossing of age and sex, the same result was obtained. It is proposed that the
most important factor that could explain this decline is the complex political emergency
that Venezuela has been experiencing in recent years.
Keywords: mortality; mortality rates, life expectancy, mortality tables; Venezuela
Recibido: 20/01/2022 Aceptado: 03/03/2022
*Geógrafo, Magister en Ordenación del Territorio y Ambiente, profesor e investigador, Universidad de Los
Andes, Mérida-Venezuela; investigador del Laboratorio de Ciencias Sociales (LACSO) y coordinador del
Observatorio Venezolano de Violencia Mérida (OVV Mérida). Correo electrónico: gustavogeog61@gmail.com
**Geógrafa, investigadora en Ciencias Sociales e investigadora del Observatorio Venezolano de Violencia
Mérida (OVV Mérida), Venezuela. Correo electrónico: karovi2014@gmail.com
***Geógrafa, Magister en Gestión de Recursos Naturales; profesora e investigadora, Universidad de Los Andes,
Mérida-Venezuela; investigadora del Observatorio Venezolano de Violencia Mérida (OVV rida). Correo
electrónico: johanayhi@gmail.com
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
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1.- Introducción
Durante el siglo XX Venezuela experimentó, al igual que un gran número de países a escala
mundial, importantes transformaciones demográficas que marcaron la evolución de su población.
Una de esas transformaciones estuvo relacionada con la transición de la mortalidad enmarcada en
el contexto de la denominada Transición Demográfica, es decir, el paso de elevadas a bajas tasas
de fecundidad y mortalidad.
Es así como la mejora progresiva en las condiciones de vida de la población venezolana
(alimentación, vivienda, trabajo, ocio, relaciones familiares, comunicación, entre muchos otros
aspectos) derivó en cambios en sus niveles de salud que han afectado, además, a sus experiencias
y expectativas ante la muerte (Bolívar, 2008). El pausado pero contundente control sobre la misma
constituye uno de los procesos sociales más destacados en el mundo, si no es el más sobresaliente,
entre los que han tenido lugar a lo largo de los últimos tres siglos (Jiménez, 2011); por lo que al
conjunto de cambios que se han observado en la contabilidad general de la muerte, se les ha
denominado Transición de la Mortalidad (Haines, 2002), evolución a la cual no escapó Venezuela
y por supuesto cada una de las entidades federales que la conforman, como por ejemplo el estado
Mérida, contexto espacial en el cual se centra esta investigación.
Diversos estudios dan cuenta de aquella transición en el país a lo largo del siglo XX (López,
1962; López, 1968; Chen y Picouet, 1979; Bolívar, 1994; Freitez, 2003; Bolívar, 2008; Yépez,
2014; Páez, 2018), mediante la estimación y el análisis de distintos indicadores que habitualmente
se utilizan en el abordaje de la mortalidad como proceso demográfico: tasa bruta de mortalidad,
tasas de mortalidad por edad y sexo, tasa de mortalidad infantil y la esperanza de vida. Es
precisamente en este último donde el presente trabajo concentra su atención.
La esperanza de vida (℮) se refiere al número promedio de años que se esperaría pueda vivir
un individuo bajo el comportamiento (en el momento de su estimación) de las tasas de mortalidad
por edad, o según edad y sexo si es el caso. Esto quiere decir que la va a depender de los niveles
numéricos que experimenten dichas tasas en un tiempo y espacio considerado. Si las tasas
descienden, la ℮ aumentará, si por el contrario aumentan, la ℮ descenderá. De allí que exista una
relación inversa - proporcional entre las tasas mencionadas y la ℮.
A su vez, el descenso o aumento de las tasas de mortalidad va a depender de la evolución de
la realidad social de una región o país. Entendiendo como realidad social al contexto o situación
sistémica conformada por un conjunto de ámbitos (demográfico, económico, cultural, político,
institucional, ambiental, sanitario, entre otros) que se interrelacionan en tiempo y espacio, y que
caracterizan y definen la dinámica de una sociedad. De manera que, si esa realidad en un momento
dado exhibe una combinación particular de ciertos aspectos negativos para la población en general
o factores de riesgo inmediato de mortalidad y morbilidad (Bayard, 2016), tales como: interrupción
de los servicios de salud y disminución del acceso a éstos, exposición a la violencia y otros eventos
traumáticos, alta exposición a vectores de enfermedades, cobertura de vacunación insuficiente,
factores ambientales (reducción del acceso al agua potable y al saneamiento), acceso insuficiente
a alimentos y baja ingesta de nutrientes, entre otros; es probable que las tasas de mortalidad
asciendan y por ende la esperanza de vida retroceda. Si, por el contrario, el comportamiento y
tendencias de esos aspectos apuntan de manera positiva, las tasas de mortalidad descenderán y
la esperanza de vida aumentará.
En otras palabras, si esa realidad social exhibe dichos aspectos negativos, entonces es posible
que estemos en presencia de una situación de crisis humanitaria. Concebida para efectos de esta
investigación como “aquella situación en la que existe una excepcional y generalizada amenaza a
la vida humana, la salud o la subsistencia” (Cañadas et. al., 2010: 115).
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
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Venezuela, en los últimos seis años, ha padecido una situación de crisis humanitaria
ampliamente conocida a escala internacional, que ha deteriorado de manera profunda el contexto
de existencia de la sociedad venezolana. Dicho deterioro ha sido demostrado a través de diversas
investigaciones que han tenido como base la Encuesta sobre Condiciones de Vida de la población
venezolana (ENCOVI), la cual desde el 2014 ha permitido de forma sistemática y, desde distintos
ángulos, hacerle seguimiento a la evolución de la crisis.
En concomitancia con lo anterior, en una investigación desarrollada por Correa (2018) con
base en la ENCOVI, estimó la al nacer de Venezuela en 70,5 años para el año 2017 y agrega
que, al comparar ese resultado con la estimada para ese mismo año, partiendo de tablas de
mortalidad elaboradas por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía-CELADE (CEPAL,
2017; la cual podría ser considerada como la al nacer en un escenario sin crisis humanitaria),
encontró una pérdida de 3,5 años.
El resultado de Correa que muestra un declive en el indicador en cuestión, se refuerza con las
estimaciones hechas por la CEPAL (2020) y por United Nations (2019). Ambas instituciones
estimaron que la al nacer de Venezuela retrocedió 1 año en promedio, entre los quinquenios
2010-2015 y 2015-2020.
Es así como cabría preguntarse ¿cuál ha sido la evolución reciente de la ℮ en el contexto del
estado Mérida, a sabiendas que en los últimos años se ha producido un grave deterioro de las
condiciones de vida de los venezolanos como consecuencia de la crisis humanitaria por la que ha
atravesado el país? Es por ello que el presente trabajo tiene como objetivo estimar la de la
población del estado Mérida Venezuela, entre el período 2010-2017, lapso más reciente del que
tenemos registros confiables, para aproximarnos a conocer las tendencias de este indicador en la
entidad merideña
2. Materiales y métodos
El procedimiento metodológico seguido en esta investigación se estructuró en tres
partes:
i) En primera instancia, se hizo una búsqueda de las estadísticas, para lo cual se
consultaron distintas fuentes de información. A escala regional y nacional: se empleó la
base de datos de mortalidad de la Corporación de Salud del estado rida (CORPOSALUD
Mérida, 2019) lapso 2010-2017, proyecciones de población del Instituto Nacional de
Estadística (INE, 2013a) para los años 2010-2020, así como estimaciones de ℮ al nacer
para el estado Mérida (INE, 2013b). De igual modo, se revisaron y utilizaron cifras de
Anuarios de Mortalidad del Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS, 2010-
2014). A escala internacional se consultaron: las proyecciones de población del
Observatorio Demográfico de América Latina y el Caribe (CEPAL, 2020) y las del World
Population Prospects 2019 (United Nations, 2019).
ii) Posteriormente se procedió a la estimación de la ℮ al nacer para ambos sexos
(2010 y 2017), la (años que les restan por vivir) para ambos sexos según grupos
quinquenales de edad (2010-2017) y la ℮ derivada del cruce de la edad y el sexo (2010
y 2017). Luego, se estiel peso relativo porcentual de las defunciones según sexo y
Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 12 No 1 / enero-junio, 2022
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grupos etarios, valores con lo que se elaboró una pirámide de mortalidad comparativa
entre los años 2010 y 2017.
Para la estimación de la se construyeron tablas de mortalidad utilizando el Programa
para Análisis Epidemiológico de Datos Tabulados Epidat 4.0. Es oportuno señalar que, ni
para Venezuela ni para el estado Mérida, se cuenta con proyecciones actuales que hayan
sido ajustadas a los cambios demográficos acontecidos en los últimos años, en relación
a los procesos demográficos de fecundidad, mortalidad y migración. Las últimas
proyecciones conocidas en el país, y por ende en la entidad merideña, fueron las
elaboradas y publicadas por el INE (2013a) con base en el censo general de población y
vivienda levantado en 2011.
Esta limitante hizo que se recurriera a las proyecciones de población según países
elaboradas por la United Nations (2019), las cuales presentan ajustes en función de
los cambios experimentados por los aludidos procesos. De al, mediante procedimientos
indirectos y asumiendo algunas hipótesis, se derivó la población total y la población por
sexo y grupos de edad del estado Mérida para los años considerados. Sin embargo, es
pertinente acotar que es sumamente difícil conocer a ciencia cierta cómo los cambios
experimentados por la fecundidad, mortalidad y la migración, entre 2010-2017, han
afectado cuantitativamente y de forma diferencial a la pirámide de población de Mérida,
sobre todo por ausencia de cifras de flujos migratorios. Por lo que los resultados
obtenidos representan solo una aproximación, de la tendencia numérica probable de
dicha estructura poblacional.
En cuanto a aquellos procedimientos indirectos, se tomaron las proyecciones de
población elaboradas por la United Nations (2019) entre los años 2010-2017 (Tabla 1).
Luego, se procedió a realizar un análisis retrospectivo de la evolución de la población
total de la entidad merideña, tomando como base los últimos siete censos generales de
población y vivienda levantados en Venezuela (1950-2011) (Tabla 2). Con esta última
información y, tomando también en consideración las proyecciones de población hechas
para Venezuela y Mérida, elaboradas por el INE para los años 2010-2017, se estimó el
peso relativo porcentual de la población de la entidad, con respecto a la población total
del país para los mismos años (2010-2017) (Tabla 3). En este caso se asumió como
hipótesis que, el porcentaje de la población total de rida, es igual al estimado con
base en las proyecciones específicas existentes de cada o considerado. Al multiplicar
este resultado por el dato de proyección de la población del país, se obtuvo la población
total de la entidad para cada año de interés (Tabla 4).
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
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Año %
2010 3,1
2011 3,1
2012 3,1
2013 *
2014 3,2
2015 3,2
2016 3,2
2017 3,2
Año Población
2010 28.439.942
2011 28.887.873
2012 29.360.827
2013 29.781.046
2014 30.042.973
2015 30.081.827
2016 29.851.249
2017 29.402.480
Año %
1950 4,2
1961 3,6
1971 3,2
1981 3,2
1990 3,1
2001 3,1
2011 3,0
Tabla 1.
Población proyectada para Venezuela
Fuente: Naciones Unidas (2019)
Tabla 2.
Evolución del peso relativo porcentual de
la población del estado Mérida
Fuente: cálculos propios con base en información de los censos
generales de población y vivienda, Ministerio de
Fomento (1950-1971), OCEI (1981-1990), INE (2001-2011)
Tabla 3.
Peso relativo porcentual de la población del estado
Mérida según proyecciones de población
*Para el año 2013 no se cuentan con proyecciones de población del estado Mérida, lo que
impidió estimar este indicador para ese año
Fuente: cálculos propios con base en información del INE (2013a)
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Año Población
2010 882.548
2011 890.299
2012 923.606
2013 *
2014 949.420
2015 955.376
2016 952.704
2017 942.878
Tabla 4.
Población total estimada para el estado Mérida
*Para el año 2013 no se cuentan con proyecciones de población del estado Mérida, lo que
impidió estimar este indicador para el año en cuestión.
Fuente: cálculos propios con base la información de las Tablas 1 y 3
Contando con la población proyectada para Mérida, se procedió a desagregarla por
sexo y grupos quinquenales de edad. Para ello, primero, se analizó la distribución de los
pesos relativos porcentuales de la población del estado según las categorías aludidas
utilizando los resultados del último censo de población y vivienda del 2011, y las
proyecciones de población por sexo y grupos etarios elaboradas por el INE. En este
particular, se asume como hipótesis que la distribución porcentual de la población según
sexo y grupos de edad del estado, es igual a la estimada con base en las proyecciones
específicas existentes de cada año considerado.
Segundo, se multiplicó cada porcentaje estimado por sexo y grupo de edad, por la
población proyectada de la entidad, esto permitió derivar las cifras absolutas de la
población por sexo y grupos etarios de Mérida para los años de interés, valores
empleados en la construcción de las tablas de mortalidad.
A pesar de haber aplicado procedimientos indirectos para obtener la población del
estado por sexo y grupos de edad, a manera de prueba, se procedió también a construir
tablas de mortalidad con las proyecciones disponibles elaboradas por el INE, para poder
comparar estos resultados con los obtenidos por medio de las proyecciones de población
de las Naciones Unidas.
En el caso de las defunciones por sexo y grupos etarios para la construcción de tablas
de mortalidad, los registros fueron tomados de la base de datos de mortalidad de
CORPOSALUD Mérida. Dicha base de datos posee 108 columnas de ítems, los cuales se
corresponden con la estructura del documento empleado en Venezuela para llevar cabo
el registro de los fallecimientos, es decir, el certificado de defunción (EV-14).
Esta plataforma contiene las defunciones según causas de muerte que acontecen
cada año en la entidad merideña, no obstante, aun cuando la mayoría de estas muertes
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
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son de individuos residenciados en esta (entre el 90,4 y 90,7%), también es cierto que
hay personas que fallecen en la entidad, pero su residencia habitual se encuentra en
otro estado (en promedio <10%). En vista de esto, se tomaron en consideración solo
las muertes ocurridas en Mérida cuya residencia habitual del fallecido se ubicaba en este
mismo estado. Esto permitió estimar de manera correcta el comportamiento numérico
de las tasas de mortalidad y de la ℮, y así evitar una sobreestimación/subestimación de
los indicadores, respectivamente.
Además, con la información de las defunciones por sexo y grupos de edad, se elaboró
la pirámide de mortalidad del o 2010 y 2017 para efectos de observar los cambios
experimentados en ese aspecto. Se revisó la evolución de las principales causas de
muerte de los merideños, mediante el uso de la base de datos de mortalidad de
CORPOSALUD Mérida y de Anuarios de Mortalidad, para tratar de establecer una
correlación entre éstas y los cambios visualizados en la pirámide.
iii) Por último, derivadas todas las estimaciones, tablas de mortalidad y gráficos, se hizo
una descripción y análisis de los resultados obtenidos para, finalmente, presentar un
conjunto de conclusiones.
3. Resultados
La esperanza de vida al nacer y la expectativa de vida según sexo y grupos de
edad
Los resultados obtenidos al calcular la al nacer de los merideños, apuntan que
este indicador descendió alrededor de 3 os entre el 2010 y 2017, al disminuir de 78,5
a 75,5 años.
Es importante traer a colación que el INE en su página web, hace unos os atrás,
publicó cifras estimadas de al nacer de la población del estado Mérida,
correspondientes al período de 1997-2012 (Figura 1). Aun cuando esas estimaciones
arrojaron valores por debajo de las obtenidas en esta investigación (2010-2012), éstas
dan cuenta que, entre esos os, el indicador ya estaba mostrando evidencias de
retroceso, al pasar de 72,5 a 70,5 años en ese lapso, lo que signifiun declive por el
orden de 2 años. Se debe añadir que en el cálculo del valor de la al nacer del año 2011
y el del 2012, el INE empleó proyecciones de población sobre la base del censo general
de población y vivienda de 2011, esto quizás podría explicar en parte las diferencias en
los resultados.
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Figura 1.
Evolución de la esperanza de vida al nacer del estado Mérida 1997-2012
Fuente: elaboración propia con base en cifras del INE (2013b)
Entonces, si desde inicios de los años 2010 se venía perfilando en la entidad una
tendencia hacia el retroceso de la esperanza de vida al momento del nacimiento, es
probable que esta propensión haya continuado hasta alcanzar al menos en el año 2017
un retroceso de 3 años, tal como ya se señaló en un párrafo precedente.
Desafortunadamente, no se logró estimar la al nacer según sexo para observar las
diferencias de este indicador en relación a esta categoría biológica. Esto debido a que no
se pudo contar con la estadística de población media para niños menores de un año de
edad discriminada según niños y niñas o, en su defecto, con la cifra de nacimientos vivos
(por año) separada según sexo.
Ahora bien, en lo referente a la (o años que le restan por vivir) de los merideños
según grupos quinquenales de edad, se obtuvo que, en todos los conjuntos, se
presentaron pérdidas de años de vida entre el inicio (2010) y final (2017) del período
estudiado (Figura 2). Las pérdidas fluctuaron entre 2,7 años (grupos entre los 5-39, 45-
64 y 70-79 años); 2,8 (40-44 y 65-69 años) y 3 años (0-4 y 80 años y más).
70.1 70.3 70.4
70.9 71.1 71.2 71.2 71.3
71.6 71.8 72.0 72.2 72.4 72.6
70.4 70.5
68.5
69.0
69.5
70.0
70.5
71.0
71.5
72.0
72.5
73.0
1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012
0
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
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Figura 2.
Comparación de la esperanza de vida según grupos de edad,
estado Mérida 2010-2017
Fuente: cálculos propios con base en información de la base de datos de mortalidad de
CORPOSALUD Mérida
En el caso del sexo, las mermas en los hombres fluctuaron entre 2,0 y 2,6 años,
mientras que en el caso de las mujeres éstas fueron superiores y oscilaron entre 3,1 y
4 años de retroceso. En otras cifras, ellos en promedio perdieron 2,2 años de vida, en
tanto que, en ellas, la rdida fue mayor y se ubicó en 3,5 años. Al establecer la
interacción entre el sexo y la edad, se conoció que, en todos los grupos etarios tanto en
hombres como en mujeres, hubo disminución de la ℮.
Por otra parte, se estimó el indicador por grupos de edad y, por grupos etarios y
sexo, empleando las mismas cifras de defunciones de CORPOSALUD Mérida, pero con
las proyecciones de población del INE para los años 2010 y 2017, con el fin de comparar
estos resultados con los obtenidos de las proyecciones de las Naciones Unidas.
Al respecto podemos decir que de nuevo la en todos los grupos de edad exhibió
un descenso, el cual fluctuó entre 1,8 (grupos entre los 10-34 años) y 2,5 os (grupo
de 80 os y más). Con el cruce de la edad y el sexo, también se aprecia una disminución
en todos los conjuntos etarios en el mismo lapso (2010-2017). Los hombres en promedio
experimentaron un declive por el orden de 1,5 años mientras que en las mujeres fue de
2,6. La al nacer no se estimó puesto que, las proyecciones del INE, no muestran la
población media para el caso de los niños menores de un año de edad.
En todo caso, de la comparación de los resultados arrojados se puede decir que,
aun cuando se utilizaron dos conjuntos de proyecciones distintas (una más ajustada a la
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
0 a 4
5 a 9
10 a 14
15 a 19
20 a 24
25 a 29
30 a 34
35 a 39
40 a 44
45 a 49
50 a 54
55 a 59
60 a 64
65 a 69
70 a 74
75 y más
≥ 80
2010 2017
(años)
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realidad que otra), en ambos casos la tendió a descender en todos los grupos etarios
y en ambos sexos. Resulta lógico esperar que las mayores rdidas de se hayan
presentado con las proyecciones de las Naciones Unidas puesto que éstas, al estar
ajustadas bajo los comportamientos recientes de la fecundidad (tendencia a seguir
descendiendo), mortalidad (propensión a seguir aumentando) y de la migración (saldo
negativo con aumento de la emigración), reflejan que la población de Venezuela, y por
ende la de Mérida, no alcanzaron las cifras proyectadas por el INE para el año 2017 y,
al mismo tiempo muestran que las tasas de mortalidad por sexo y edad, en general, se
incrementaron en el estado.
La pirámide de mortalidad, las tasas de mortalidad y las diferencias según sexo
y grupos de edad
La pirámide de mortalidad (Figura 3) exhibe de manera clara que, salvo en el
último grupo abierto de edad (80 os y s), los porcentajes de los hombres son
superiores a los de las mujeres, lo que evidencia que en Mérida se cumple la ley de
sobremortalidad masculina al igual que en muchas regiones y países del mundo
(Jiménez, 2011). No obstante, al estimar los porcentajes globales de estas muertes, se
denota que las mujeres aumentaron su peso relativo dentro del total de defunciones
acontecidas en el estado entre 2010-2017. En 2010, del global de fallecimientos
ocurridos en Mérida (3.890 casos cuya residencia habitual era en la entidad), el 60,7%
fueron del sexo masculino y 39,3% del femenino. Para 2017 (5.281 casos cuya
residencia habitual era en la entidad), el porcentaje de ellos descendió a 58,2 mientras
el de ella se incrementó a 41,8%. A pesar de eso, el número absoluto de defunciones
aumentó en ese período (2010-2017), en los hombres de 2.361 a 3.071 decesos (30%
de incremento) y en las mujeres de 1.529 a 2.210 decesos (44% de incremento).
Al visualizar las diferencias más notables con el cruce de la edad y el sexo, se
puede decir que, en el caso del sexo masculino, hubo una disminución importante en el
peso relativo de los fallecimientos entre los grupos quinquenales de 15 a 39 años de
edad, pero un ascenso de los valores a partir de 65 años en adelante. En el caso del
femenino, los cambios s resaltantes estuvieron relacionados con ascensos en los
porcentajes de decesos en los grupos etarios de 0-4, 15-19 pero con mayor peso relativo
a partir de los 50 años y más.
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
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Figura 3.
Pirámide de mortalidad comparativa, estado Mérida 2010-2017
Fuente de elaboración propia (2018)
Fuente: cálculos propios con base en cifras de defunciones de la base de datos de
mortalidad de CORPOSALUD Mérida 2010 y 2017
El acrecentamiento diferencial de las defunciones al ser relacionado con una
población que viene reduciéndose en número (también de manera diferencial según sexo
y grupos de edad producto de la combinación del comportamiento reciente de la
fecundidad, mortalidad y la migración), ha hecho que las tasas de mortalidad hayan
aumentado en Mérida entre 2010-2017 (Tablas 5 y 6). En la Tabla 5 se observa que la
tasa bruta de mortalidad (TBM) aumentó de 4,4 a 5,6 defunciones por cada mil
habitantes, lo que significó un incremento de 27,7%. En el caso de la tasa de mortalidad
del sexo masculino (TMSm), el ascenso fue de 22,6% y en el femenino (TMSf) de 34,3%.
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Tabla 5.
Cifras comparativas de las variaciones de cambio porcentual de las
tasas de mortalidad por grupos de edad y según grupos de edad y sexo
Nota: en color rojo, las tasas que aumentaron durante el período, en color verde,
las que descendieron
Fuente: cálculos propios con base en información de la base de datos de
mortalidad de CORPOSALUD Mérida
Desde el ángulo de la edad, salvo en el caso de los conjuntos 5-14 y 30-39, las
tasas aumentaron en el 76% de los grupos etarios considerados (en 13 de 17) (Tabla
6). Al graficar edad contra sexo, se obtuvo que, las tasas de ellos, aumentaron en 9 de
los 17 grupos etarios analizados (52,9%) y, en ellas, este indicador se acrecentó en 13
de los 17 conjuntos de edad (Tabla 6), lo que significó que también hubo un incremento
en el 76% de estos. Es así como aquellos aumentos diferenciales, con mayor fuerza
hacia las mujeres, incidieron en la disminución de la brecha entre las tasas de mortalidad
por edad y sexo. Es decir, aun cuando las tasas de los hombres siguen siendo superiores
a las de las mujeres en todas las edades, la diferencia entre estos se redujo en el lapso
2010-2017. Prueba de ello es que, en 2017, en 9 grupos quinquenales de edad (0-4,
10-14, 15-19, 20-24, 25-29, 50-54, 55-59, 60-64 y 70-74) la relación por cociente entre
las tasas de los hombres con respecto a las de las mujeres, decreció entre 5,4% (menor
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
16
valor de disminución en el grupo 70-74) y 43,2% (mayor valor de disminución en el
grupo 15-19).
Tabla 6.
Indicadores de mortalidad del estado Mérida 2010-2017
Fuente: cálculos propios con base en información de la base de datos de mortalidad
de CORPOSALUD Mérida
El incremento diferencial de la ocurrencia y frecuencia de las defunciones según
edad y sexo, en gran parte podría conseguir su explicación en el comportamiento de las
cinco principales causas de muerte entre 2010-2017. El Anuario de Mortalidad 2010,
atribuye el 20,3% de los decesos a enfermedades coronarias, seguidas por el cáncer con
16,1%, los accidentes de todo tipo 10,6%, los suicidios y los homicidios reunían el 8,3%
y las enfermedades cerebrovasculares con 8%, consideradas como las cinco principales
causas de muerte de los merideños. En el mismo Anuario, pero de 2014, último año
disponible de esa fuente de información, las enfermedades del corazón continuaban en
el primer lugar (21,7%), se mantiene el cáncer (16,5%) y los accidentes de todo tipo
(8,8%) como segunda y tercera causa de muerte, la diabetes con 8,4% ocupa el cuarto
lugar, desplazando a los suicidios y homicidios a la sexta posición, mientras que las
enfermedades cerebrovasculares (7,2%) se mantienen en el quinto lugar. Es oportuno
señalar que en la Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas relacionados
con la Salud (CIE-10) -de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- adoptada en los
Anuarios de Mortalidad revisados, los códigos asignados según las causas de muerte
indicadas con anterioridad son: enfermedades del corazón (I05-I09, I11, I13, I21-I51),
cáncer (C00-C97), accidentes de todo tipo (V01-X59), suicidios y homicidios. (X60-Y09),
enfermedades cerebrovasculares (I60-I69) y diabetes (E10-E14).
Utilizando la base de datos de mortalidad de CORPOSALUD Mérida, fue posible
diferenciar el comportamiento de esas causas de muerte según el sexo y su evolución
entre 2010-2017. En efecto, en las mujeres las cinco principales causas de decesos, en
el siguiente orden, fueron: las enfermedades del corazón, el cáncer, las enfermedades
cerebrovasculares, la diabetes y los accidentes de todo tipo y, en los hombres, las
enfermedades del corazón, el cáncer, los accidentes de todo tipo, la diabetes y los
suicidios y homicidios.
Entre 2010-2017, las mujeres experimentaron un incremento en el número de
casos de muertes por diabetes (aumento de 70,2%), enfermedades cerebrovasculares
(20,4%), distintos tipos de cáncer (13,6%) y por accidentes de todo tipo (9,6%),
incrementos superiores a los presentados en los hombres en las mismas causas de
fallecimiento: diabetes (38,3%), enfermedades cerebrovasculares (11,6%), distintos
Año
TBM (‰)
TMSm (‰)
TMSf (‰)
2010
4,4
5,3
3,5
2017
5,6
6,5
4,7
Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 12 No 1 / enero-junio, 2022
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Causa de muerte Hombres (%) Mujeres (%)
Enfermedades del corazón 38,0 28,3
ncer (distintos tipos) 5,9 13,6
Diabetes 38,4 70,2
Accidentes de todo tipo -8,9 9,6
Suicidios 104,0 416,0
tipos de cáncer (5,9%) y accidentes de todo tipo (descenso de 8,9%). En adición, se
debe señalar que, el Observatorio Venezolano de Violencia en Mérida (OVV Mérida,
2020a), mosta través de un estudio sobre suicidios en Venezuela, que en el estado
Mérida, a pesar que la tasa de mortalidad por suicidios de los hombres es superior entre
3 y 4 veces a la de las mujeres, las tasas de ellas en la entidad, entre 2014-2017,
aumentaron en mayor proporción que las de ellos. Al respecto, el OVV Mérida hace
mención que las tasas de suicidios según sexo mostraron una tendencia descendente
hasta 2012-2013, entre 44% (hombres) y 67% (mujeres). Después de ese período
aumentaron en 104 y 416%, respectivamente.
Cabe destacar que, en las cinco principales causas de muerte, tanto del sexo
masculino como del femenino, a excepción del caso de los accidentes de todo tipo en
ellos, ocurrió una variación de cambio porcentual positiva entre 2010-2017 (Tabla 7). En
otras palabras, aumentó el número de casos de fallecimientos en las principales causas
de muerte en ese lapso.
Tabla 7.
Variación de cambio porcentual de las principales causas de muerte del estado Mérida
2010-2017
Fuente: cálculos propios con base en información de la base de datos de mortalidad
de CORPOSALUD Mérida
Desde el punto de vista de edad y sexo, se debe subrayar que, en 2017, de las
202 muertes del sexo masculino por diabetes, el 89% de éstas fueron en individuos de
50 años y más. En el caso del femenino, para el mismo o, de los 206 decesos ocurridos
por esa causa, el 95% de las occisas también tenían 50 años y más. Algo similar ocurrió
con las enfermedades del corazón, puesto que, el 91% de los hombres que fallecieron
por dicha causa (2017), tenían más de 50 os, mientras que, en el caso de las mujeres,
ese porcentaje se ubicó en 93%. En cuanto al cáncer, el 85% de las mujeres que
fallecieron por esa causa tenían más de 50 años de edad, en el caso de los hombres, el
89%. Por su parte, los suicidios en ambos sexos aumentaron entre las edades de 45 a
74 años, en el caso de ellas y, en ellos, entre los 45 a 74 años de edad y en individuos
de 75 os y s. Todo lo anterior coadyuva a explicar el aumento absoluto de las
defunciones, el peso relativo porcentual de las muertes del sexo femenino entre 2010-
2017 y su probable impacto sobre la de ellas y, en general, sobre la de ambos sexos.
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
18
En resumen, se podría decir que el aumento de las tasas de mortalidad, tanto en
hombres como en mujeres, asociado con el incremento diferencial de los fallecimientos
en relación a las principales causas de muerte; en más del 75% de los grupos etarios
estudiados, es lo que explica desde el punto de vista cuantitativo, el retroceso de la al
nacer (general) de los merideños y el declive en los años que le restan por vivir a éstos
según el sexo y grupos quinquenales de edad (℮ por sexo y edad), tal y como se
demostró en párrafos precedentes.
4.Discusión de los resultados
En los resultados durante el período estudiado (2010-2017), quedó evidenciado
que la mortalidad en el estado Mérida, cuantificada a través de distintos indicadores, se
incrementó en ese lapso. De igual modo, como se señaló en la introducción de este
trabajo, el aumento o descenso de la está condicionado por el incremento (o no), en
tiempo y espacio, que puedan experimentar las tasas de mortalidad de una población,
por lo que esto lleva a decir que, el retroceso de la de los merideños, tanto en el
momento del nacimiento, como en ambos sexos y en la mayoría de los grupos etarios
estudiados; es un impacto directo del incremento en las tasas de mortalidad.
A su vez, las variaciones temporales y espaciales de dichas tasas van a estar
condicionadas por la evolución histórica de la realidad social que sirva de contexto a una
población o sociedad (Jiménez, 2011). Si en esa realidad en un momento dado, se
presentan situaciones o factores que desencadenan aumentos importantes en las tasas
de mortalidad (factores desencadenantes), entonces es probable que uno de los efectos
que esto generaría, es la disminución de la ℮. Si, por el contrario, aquellos factores u
otros exhiben un comportamiento que lleva a la baja en las tasas de mortalidad (factores
propicios), en esa medida el impacto sobre la sería a su aumento.
A manera de ejemplo, entre los factores que podrían incidir en el ascenso (o no)
de las tasas, se tienen: índices elevados de pobreza, las guerras o conflictos armados,
epidemias o pandemias, ocurrencia de desastres socionaturales, períodos de hambrunas,
genocidios, crisis económicas, crisis humanitarias, entre otros. Por el contrario, factores
que podrían generar un descenso en las mismas serían: bajos niveles de pobreza; un
buen sistema de salud pública, e incluso privada, a la cual pueda acceder la mayoría de
la población; estabilidad económica y buenas condiciones laborales; seguridad
alimentaria; entre otros.
Las crisis humanitarias, se encuentran entre el grupo de factores aludidos que
podrían generar un incremento en las tasas de mortalidad. Este tipo de crisis se
caracteriza por un contexto en el que existe una extraordinaria y extensa amenaza a la
vida de los seres humanos, la salud o la subsistencia y estas suelen emerger dentro de
un contexto de desprotección previa donde una serie de factores preexistentes (pobreza,
desigualdad, falta de acceso a servicios básicos), potenciados por el detonante de un
desastre natural o un conflicto armado, multiplican sus efectos destructivos (Cañadas
et. al., 2010).
Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 12 No 1 / enero-junio, 2022
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En adición, según Cañadas et. al. (2010), desde el final de la Guerra Fría, ha
proliferado un tipo de crisis humanitaria a la que se ha denominado como emergencia
compleja. Conocida también con la denominación de emergencias políticas complejas,
estos autores señalan que son situaciones causadas por el ser humano, en las que un
entorno de violencia genera víctimas fatales, migraciones forzadas, focos epidémicos y
hambre en la población; lo que se combina con un debilitamiento o desplome total de
las estructuras económicas y políticas. Las emergencias complejas se diferencian de las
crisis por ser más extendidas en el tiempo, tener un origen fundamentalmente político y
un importante impacto destructivo y desestructurador en todos los ámbitos de la vida.
Somos de la opinión que, Venezuela, en los últimos años, viene atravesando por
una emergencia política compleja, la cual, por supuesto, ha impactado todas y cada una
de las 24 entidades político-administrativas que conforman el país, siendo una de ellas
el estado Mérida. No obstante, dicha emergencia no ha sido el producto de un factor
detonante, como por ejemplo un conflicto armado o un evento catastrófico de origen
natural, sino como consecuencia, de manera sistemática, del diseño y ejecución de un
conjunto de políticas públicas emanadas desde el Estado, que han ido en detrimento del
bienestar y de la calidad de vida de la población. Lo cierto es que es muy probable que
esta situación de emergencia haya ocasionado efectos sobre las tasas de mortalidad de
Mérida, llevándolas a incrementarse y, por ende, a retroceder la en la entidad.
Parafraseando a Zimmerman (2014), estas emergencias se caracterizan, entre otras
cosas, porque en su contexto ocurre un incremento de la mortalidad, flujos migratorios
en masa y el colapso de la infraestructura existente.
Según Cutler y Lleras-Muney (2006), existe una gran cantidad de investigaciones
que han demostrado la relación entre condiciones de vida y la salud. Es decir, individuos
menos aventajados socialmente fallecen más jóvenes en parangón con aquellos que
tienen una situación social más próspera. En ese sentido y, en concordancia con Correa
(2018), es de esperar que, en una población dada, en la medida que se deterioren de
forma progresiva sus condiciones de vida; en esa proporción también la salud va a
experimentar un deterioro y con ello puede incrementarse los niveles de mortalidad.
Entonces, al incrementarse éstos últimos, la tenderá a retroceder.
Asimismo, son muchas las investigaciones que han tratado de abordar, entre
otros tópicos, el aumento de la mortalidad en tiempos de crisis humanitarias (Keely et.
al., 2001; Checchi y Roberts, 2005; Checchi, 2008; Heudtlass et. al., 2016; Boyd et. al.,
2017; Checchi, 2018; solo por citar algunos ejemplos). De hecho, es ampliamente
conocido que algunos indicadores de mortalidad (como la tasa bruta de mortalidad y la
tasa de mortalidad de niños menores de 5 años) son utilizados para evaluar el impacto
de una crisis, la magnitud de las necesidades y la adecuación de la respuesta
humanitaria.
Retomando de nuevo la idea en el caso de Venezuela, para Freitez (2019), en
este país se ha venido registrando la peor crisis de toda su historia republicana, como
resultado del fracaso de un modelo político y productivo (el denominado socialismo del
siglo XXI) y de la gradual desinstitucionalización, en medio de un clima de conflictividad
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
20
y polarización. Agrega esta autora que lo anterior ha llevado a la situación de recesión
económica y de crisis humanitaria que afronta el país actualmente, después de haberse
producido una bonanza económica que no fue aprovechada por el régimen para realizar
las reformas estructurales que el país necesitaba, a fin de encaminarlo en una tendencia
y ritmo sostenible de desarrollo.
La misma Freitez hace alusión que, dimensionar el impacto de esta crisis en el
ámbito social, ha sido posible gracias a la disponibilidad de información sobre las
condiciones de vida de la población proveniente del proyecto ENCOVI, el cual ha
permitido establecer el grado de empobrecimiento, no sólo en términos de la privación
ocasionada por la rdida de la capacidad adquisitiva en los hogares, sino también por
el desmejoramiento en el ámbito de los servicios públicos, las condiciones del hábitat,
los logros educativos, la seguridad alimentaria en los hogares y la seguridad ciudadana.
Frente al cuadro de deterioro que ha permitido mostrar la ENCOVI que, según la
investigadora aludida, bien configura esta situación de crisis, considerables sectores de
la población de todos los estratos sociales se han visto obligados a migrar para buscar
en otros países oportunidades para atender necesidades esenciales y generar ingresos
que ayuden a sostener la sobrevivencia de familiares en Venezuela. De manera más
específica, este cuadro de deterioro ha estado caracterizado por: empobrecimiento
absoluto de la sociedad, inseguridad alimentaria, aumento en los riesgos de muerte y
retroceso en la sobrevivencia, regresión en logros educativos, fomento de cierre de
empresas, destrucción del empleo y caída de la producción nacional, aumento de la
violencia e inseguridad ciudadana y migración forzada hacia el extranjero.
Ahora bien, también son diversos los trabajos de investigación que se llevaron a
cabo entre 2015-2017 con base en los resultados de la ENCOVI, además de los realizados
por investigadores de universidades autónomas y otras instituciones; para tratar de
aproximarse a conocer las distintas consecuencias que ha ocasionado la mencionada
emergencia que padece Venezuela.
Entre los tópicos abordados se tienen: subnutrición, desnutrición e inseguridad
alimentaria en la población (Landaeta et. al., 2015, 2016, 2017); aumento de la inflación
e hiperinflación; pérdida acentuada del poder adquisitivo, subempleo, deterioro de las
condiciones laborales, entre otras desmejoras económicas (Zúñiga, 2015, 2016;
Marotta, 2017; incremento de la inseguridad ciudadana y la violencia (Briceño-León y
Camardiel, 2015, 2016, 2017), ascenso de las tasas de mortalidad infantil y la
mortalidad en general (Correa, 2017, 2018), deterioro profundo de la salud de las
personas y del sistema de salud pública (González y Rincón, 2015, 2016, 2017), pobreza
creciente (España, 2015, 2016, 2017), deficiencia en la cobertura y calidad de los
servicios públicos (Cilento, 2015, 2016) y migración forzada hacia el exterior (Freitez,
2018; Bermúdez et. al., 2018), entre muchos otros que se publicaron a lo largo de 2018
y 2019.
Para reforzar lo anterior, podría traerse a colación lo señalado por Correa (2018).
Este autor manifiesta que los niveles de mortalidad en Venezuela van a seguir
aumentando en la medida que el país siga colapsando (colapso económico, en la salud,
Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 12 No 1 / enero-junio, 2022
21
servicios, etc.). También añade que el deterioro de las condiciones de salud queda en
evidencia en la reducción que ha experimentado la esperanza de vida de la población
venezolana.
De manera más específica, en trabajos recientes desarrollados por el OVV Mérida
(2019, 2020a, 2020b), se ha tratado de relacionar la emergencia política compleja con
ciertas tendencias que se han dado en la entidad en relación a varios temas. En ese
sentido, el OVV Mérida mostró que la mortalidad infantil (lapso 2010-2017), las muertes
violentas por acciones desmedidas de la fuerza pública de seguridad (lapso 2013-2018),
la tasa de muertes violentas (Crespo, 2019a) y la tasa de suicidios (lapso 2014-2018),
se han venido incrementando en los últimos años. Tambn es válido acotar que, con
respecto al aumento de los suicidios en la entidad, los resultados obtenidos por Crespo
(2019b) coincidieron con los de esta organización.
Entonces, en función de los resultados de estas investigaciones, más los aludidos
que han tenido como base la ENCOVI a escala nacional, podríamos decir reiteradamente,
que es muy probable que las tasas de mortalidad se hayan incrementado en Venezuela
como consecuencia de la emergencia que padece el país y, en este particular, en el
estado Mérida como parte de ese contexto, hecho que ha llevado al descenso de la de
los merideños.
Por otra parte, el retroceso diferencial de este indicador según la edad y el sexo,
puede encontrar su explicación en la manera como distintas facetas de la crisis,
asociadas con el comportamiento de las principales causas de muerte y con el aumento
de las tasas de mortalidad, impactan de manera distintiva a la población según esas dos
categorías biológicas.
De allí que, podríamos decir que el aumento en los casos de muertes por suicidios,
diabetes y enfermedades del corazón en el lapso 2010-2017, son las principales
causantes del incremento de las tasas de mortalidad en los hombres, sobre todo en
individuos de 45 os y más. En las mujeres, operan las mismas causas en el mismo
orden de importancia, no obstante, en el caso de los suicidios y la diabetes (también de
50 os en adelante), sus valores porcentuales de aumento entre 2010-2017, fueron
mucho s elevados que los presentados por los hombres, lo que, a su vez, es muy
probable que explique la mayor diminución de la esperanza de vida de ellas con respecto
a la de ellos.
El aumento de la tasa de mortalidad del grupo 0-4 en ambos sexos, podría estar
asociado al incremento de la tasa de mortalidad infantil en la entidad entre 2010-2017.
Esta tasa, según el OVV Mérida (2019), pasó en ese lapso de 12,2 a 18,7 defunciones
de niños menores de un año por cada mil nacidos vivos, lo que significó un incremento
porcentual alrededor del 54%. De esta investigación se desprendió que algunas de las
principales causas de muerte de los niños menores de un o de edad, están
estrechamente relacionadas con la crisis humanitaria que se vive en Mérida y en el país
en general. Es decir, la sepsis bacteriana neonatal de inicio tardío (infección neonatal
intrahospitalaria relacionada con el estado deplorable en que se encuentran los centros
de salud de Mérida), la prematuridad (por ejemplo: en este caso se hace alusión a que
influye el estado de la madre: estrés, depresión y carencias alimenticias, atención
Páez, Rondón y Trejo / Esperanza de vida en el estado Mérida, Venezuela, en tiempos de crisis humanitaria
22
prenatal tardía o ausencia de ella; situaciones éstas que pueden ser frecuentes en
madres que sobreviven en crisis) y la desnutrición (relacionada con la seguridad
alimentaria de la población, el deterioro de los ingresos familiares, el proceso
inflacionario y la pérdida del poder adquisitivo de las personas).
5. Conclusiones
Los resultados obtenidos en esta investigación representan una aproximación a
la tendencia reciente experimentada por la esperanza de vida de los habitantes del
estado Mérida, Venezuela. Es así como quedó en evidencia que, empleando tanto
proyecciones corregidas elaboradas por las Naciones Unidas como las hechas por el INE,
el indicador en estudio descendió en el lapso 2010-2017.
Ese retroceso numérico de la fue consecuencia del aumento en las tasas de
mortalidad diferenciado según el sexo, grupos de edad, y por el cruce del sexo y la edad.
A su vez, somos de la opinión que el incremento de dichas tasas, es una de las tantas
consecuencias negativas que se han derivado de la emergencia política compleja que
vive Venezuela, demostradas a través de diversos estudios, donde lógicamente se ha
visto afectada la población de Mérida por formar parte de ese contexto nacional.
Dentro de toda esta realidad, aun cuando las tasas de mortalidad de los hombres
siguen siendo más elevadas que las de las mujeres, la declinó más en ellas. Desde el
punto de vista de la edad, las expectativas de vida se redujeron en todos los grupos
etarios analizados, mientras que, con el cruce de la edad y el sexo, en la mayoría de los
conjuntos de hombres y mujeres el indicador también mostró un claro descenso.
Finalmente, en cuanto a las causas de muerte, es de destacar el apreciable
incremento del mero de defunciones y del peso relativo porcentual de enfermedades
crónico-degenerativas tales como las del corazón, el cáncer y la diabetes, en el lapso
2010-2017 dentro de la población estudiada. Así como también el ascenso de los
fallecimientos por causas externas y violentas de muerte, tal como es el caso de los
suicidios y homicidios.
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