Bracho Fuenmayor, Pedro / Gerencia y educación superior desde la perspectiva de la neurociencia
104
anticipada las acciones necesarias para el logro de sus metas y objetivos, disminuyendo
la incertidumbre y previendo los cambios, lo que determinará su rumbo y su posición
competitiva en el futuro.
En ese sentido, los estudios de gerencia han ido mostrando cambios con el tiempo,
y mientras en un principio es visto como un proceso netamente administrativo, de poder,
la gestión ha ido modificándose para poderla entender como un proceso de análisis y
toma de decisiones importantes en cualquier organización, donde las personas
encargadas de ejercerla deben ser responsables de lo que se planifica, ejecuta, evalúa
y están pendientes que el resultado/producto de su toma de decisión, sea efectivo tanto
desde el punto de vista personal como del colectivo de la organización.
En la actualidad y de acuerdo con los cambios que se están gestando en las
organizaciones del siglo XXI, se requiere contar con gerentes que manifiesten en su
hacer capacidades cognitivas, en sistemas, resolución de problemas complejos,
capacidades de contenido, en procesos, sociales, en gestión de recursos, técnicas y
físicas, siendo la de mayor relevancia las cognitivas y las de menos valor, las físicas, lo
cual indica necesariamente la preparación de los gerentes para darle sentido a este
requerimiento, cuestión que ha incidido en tomar en cuenta los planteamientos de la
neurociencia como elemento central para el cambio de la gerencia y “Los líderes deben
ser capaces de modificar sus estructuras mentales y conceptuales y sus principios de
organización”(Schwab, 2016:85), adaptándose al contexto al darle sentido a las
realidades que experimentan como persona y responsable de su organización.
Con base en esos postulados, se asume la neurociencia, la cual, constituye el
conjunto de ciencias y disciplinas científicas y académicas que estudian el sistema
nervioso, centrando su atención en la actividad del cerebro y su relación e impacto en el
comportamiento (Gago y Elgier, 2018), la cual se presenta como una rama de
investigación bastante reciente cuyo origen se remonta a la década de 1960 (Borck
2016), abordando aspectos neurobiológicos de la conducta apoyados en la psicología
cognitiva, la lingüística, la antropología y la inteligencia artificial, entre otros, lo cual
determina lo amplio que es el horizonte de ésta, de allí que se ha incrementado el interés
por sus postulados.
Dentro de la neurociencia se identifican varias ciencias y disciplinas vinculadas, tales
como la neurobiología, neurofisiología, neuropsicología, neuroquímica, neuroanatomía,
neuromarketing, neuroliderazgo, neuroeconomía, neuromanagement, neurogenética,
neurociencia computacional, entre otras, destacándose la neurociencia cognitiva la cual
proporciona una nueva forma de comprender el cerebro, con el fin de tratar de dilucidar
los procesos mentales involucrados entre el comportamiento y sus bases biológicas
asumiéndose la percepción, las ideas y las emociones, entre otros.
Al respecto, se menciona que el estudio de las funciones neurocognitivas (como
atención, memoria, lenguaje, función ejecutiva) evidencia la manera como el cerebro
procesa la información del mundo externo y del propio cuerpo (Roman, 2019), lo cual
ha permitido, como especie, resolver problemas, comunicarse, descubrir el átomo,
escribir poemas y escudriñar el universo. Pero solo desde hace pocos años, la
neurociencia comenzó a aportar conocimiento sobre los fenómenos sociales en relación
a lo que ocurre en el cerebro cuando se interactúa con los demás, cuando se comunica