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Julio-Diciembre 2022
Vol. 12 No. 2
Mantilla, Meléndez y Salazar / Educación virtual en pandemia: desigualdades entre universidades públicas y
privadas en Venezuela
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Interacción y Perspectiva Dep. Legal pp 201002Z43506
Revista de Trabajo Social ISSN 2244-808X
Vol. 12 No2 122- 135pp. Copyright © 2022
Julio-diciembre
ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN
Educación virtual en pandemia: desigualdades entre universidades públicas y
privadas en Venezuela/DOI: 10.5281/zenodo.7114572
Jesús Mantilla, * Carlos Meléndez**, Yelena Salazar**
Resumen
Las desigualdades en la educación superior de Venezuela han crecido durante los años
de Emergencia Humanitaria Compleja y se han magnificado durante la pandemia. La
cobertura y permanencia de la juventud universitaria en las instituciones de educación
superior disminuyó en la segunda década del siglo XXI. La migración hacia la educación
virtual como medida sanitaria durante el confinamiento por COVID-19 hizo más evidente
la inequidad entre quienes estudian en las universidades públicas y los que estudian en
las universidades privadas. En este trabajo se analiza, sobre la base de los datos de la
encuesta Enobu Virtual 2020 del Observatorio de Universidades, variables que
evidencian las brechas existentes entre quienes acceden a la educación por medio de lo
público y los que acceden por medio de lo privado. Se concluye que, si bien las
precariedades en los servicios y recursos impactan a ambas poblaciones, las
universidades privadas gracias a sus capacidades institucionales, han podido garantizar
mayor continuidad que sus pares públicos, que han disminuido sus capacidades para
garantizar el derecho a la educación, ampliando con ello, las desigualdades entre los
jóvenes escolarizados en las instituciones de nivel superior.
Palabras clave: desigualdades, educación superior, universidades públicas,
universidades venezolanas.
Abstract
Virtual education in pandemic: inequalities between public and private
universities in Venezuela
Inequalities in higher education in Venezuela have grown during the years of Complex
Humanitarian Emergency and have been magnified during the pandemic. The coverage
and permanence of university youth in higher education institutions decreased in the
second decade of the 21st century. Migration to virtual education as a health measure
during the COVID-19 confinement made the inequity between those studying in public
universities and those studying in private universities more evident. Basing on data from
Enobu Virtual 2020 survey of the Observatory of Universities, this paper analyzes
variables that show the existing gaps between those who access education through the
public and those who access it through the private sector. It is concluded that, although
the precariousness of services and resources impact both populations, private
universities, thanks to their institutional capacities, have been able to guarantee greater
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continuity than their public counterparts, which have reduced their capacity to guarantee
the right to education, thus widening inequalities among young people enrolled in higher
education institutions.
Keywords: inequalities, higher education, public universities, Venezuelan universities
Recibido: 16/08/2022 Aceptado: 12/09/2022
* Docente jubilado de la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”. Venezuela, profesor Agregado. e-
mail: mantilla.jesus@gmail.com Código ORCID: 0000-0003-3029-4188
** Docente Asistente de la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”. Venezuela. Director del Programa
de Desarrollo Humano. e-mail: melendezpereira@gmail.com Código ORCID: 0000-0003-0772-4426
***Docente Asistente de la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”. Venezuela e-mail:
yelenasalazar@gmail.comdigo ORCID: 0000-0001-5755-2701
1.- Introducción
En América Latina la desigualdad social “es una característica histórica y estructural,
que se ha mantenido y reducido, incluso en períodos de crecimiento económico(CEPAL,
2016, p. 10). Durante la pandemia por COVID 19 los problemas derivados de la
desigualdad y la pobreza se profundizaron debido a la “fuerte disminución de la actividad,
la ocupación y los ingresos percibidos por el trabajo”. (CEPAL, 2021, p.72). Además de
la economía familiar, la salud y los funcionamientos asociados a ellos, el derecho humano
a la educación sufrió mayores privaciones tanto en el acceso como en la permanencia
de los estudiantes en el sistema educativo.
Durante el primer año del coronavirus, en la región se optó por migrar el proceso de
enseñanza y aprendizaje a la modalidad virtual, dada las restricciones que los gobiernos
adoptaron para garantizar el cumplimiento de las medidas sanitarias. Pero este cambio
generó nuevas complejidades, entre otros, por la inequitativa disposición de recursos
tecnológicos adecuados, así como a los servicios públicos necesarios para garantizar la
continuidad en el estudio.
Particularmente, para un país como Venezuela con s de un lustro en una
Emergencia Humanitaria Compleja las expresiones de la pobreza y la desigualdad
tomaron nuevas aristas. La Encuesta de Condiciones de Vida, realizada por la
Universidad Católica Andrés Bello indique la pobreza, según el método por línea de
pobreza, llegó a un 96% en el país (UCAB, 2020). En estos contextos la medición de
desigualdades se complejiza, no obstante, como lo plantea el mismo estudio, basado en
un abordaje multidimensional, se ha acrecentado la brecha entre los pobres y los no
pobres.
Pero las desigualdades en educación no se circunscriben solo al ingreso, su impacto
afecta y a su vez es provocado por factores de diferente orden. Debido a esto, en el
presente trabajo nos planteamos un análisis que identifica otras fuentes de
desigualdades en las instituciones de educación superior (IES) durante el 2020 en
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privadas en Venezuela
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Venezuela, tanto en instituciones públicas como privadas. Entre ellas, las desigualdades
que surgen a partir del acceso a servicios básicos, la disponibilidad de recursos
tecnológicos y otros insumos necesarios en la educación bajo la modalidad virtual.
El cierre de las actividades educativas presenciales y su sustitución por la educación
virtual ameritaban políticas públicas con una visión de superación de desigualdades que
no dejara nadie atrás, sin embargo, como veremos entre las conclusiones, eso no fue lo
que realmente ocurrió.
2. Metodología
La elección de indicadores para determinar la desigualdad equitativa requiere la
existencia de datos que permitan la representación más exacta del problema. La falta
de información oficial en Venezuela y lo novedoso del tema de la educación virtual en el
contexto de la pandemia, limitan un trabajo de medición como el que nos planteamos.
Sin embargo, la existencia de la Encuesta del Observatorio de Universidades sobre
las Condiciones para la Educación Virtual en Venezuela - Enobu Virtual, 2020-, permite
conocer de manera aproximada, “aspectos relativos a la organización de la educación
virtual, recursos y herramientas con los que cuentan estudiantes y profesores,
así como los principales obstáculos que enfrentan para desarrollar sus actividades
desde el punto de vista personal e institucional” (OBU,2020). En dicha encuesta se
abordaron, entre otros, recursos y herramientas con los que cuentan los estudiantes, así
como las tecnologías que permiten el desarrollo de programas bajo dicha modalidad,
haciendo hincapié en el acceso a las redes virtuales, apoyo institucional de las
universidades y apreciación del acompañamiento de las instituciones educativas.
La Enobu Virtual 2020 se aplicó en 77 Instituciones de Educación Superior (IES) en
las 24 entidades del territorio venezolano. En total fueron 5866 encuestas aplicadas en
un formato virtual a profesores y estudiantes de pre y posgrado.
En Venezuela existe un total de 154 (IES) 84 universidades y 70 institutos y colegios
universitarios (OBU, 2021). Entre las universidades 58 son públicas y 26 privadas. Los
resultados del análisis que presentamos consideraron a las universidades privadas y
públicas con el mayor número de registros en la encuesta Enobu Virtual 2020. En el
grupo de las privadas tenemos: la Universidad Católica del Táchira UCAT, la Universidad
Santa María USM, la Universidad Yacambú UNY y la Universidad Católica Andrés Bello
UCAB y entre las públicas, las cinco universidades autónomas: Universidad Central de
Venezuela UCV, Universidad de los Andes ULA, Universidad del Zulia LUZ, Universidad
de Carabobo UC y la Universidad de Oriente UDO, además de tres experimentales la
Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado UCLA, Universidad Simón Bolívar USB y
la Universidad Nacional Experimental del Táchira UNET.
Los indicadores tomados del estudio del Observatorio de Universidades están
basados en los porcentajes de las respuestas otorgadas a preguntas categóricas y son
analizados por métodos tanto gráficos como numéricos. Se comparan cada una de las
universidades escogidas para determinar las desigualdades existentes entre las que
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dictaron clases durante la aplicación de la encuesta y para ello, se utilizaron gráficas de
barras y el diagrama de cajas, medidas de margen de la diferencia y el cociente de
posición, apoyados en la variable correspondiente a estudiantes que lograron cursar
alguna asignatura durante el año 2020.
Adicionalmente, se utilizaron el coeficiente de variación, el índice de Percy-Keppel,
índice de desigualdad de la pendiente, el índice relativo de Kunst y Mackenbach, en
aquellos indicadores que posibilitaron comprender las condiciones que condujeron a
cierto número de estudiantes a un mayor acceso a la educación virtual durante la
pandemia por COVID-19. En el cálculo de cada una de estas medidas se utilizó el módulo
de “Medición de las desigualdades en salud” contenido en el Programa Epidat 4.2 de la
Xunta de Galicia y con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud.
3. Algunas referencias sobre las desigualdades en la educación superior
La educación virtual, para efectos de este estudio, es entendida como “aquellos
programas de formación que tiene al ciberespacio como escenario para que ocurra el
proceso de enseñanza y aprendizaje, sin un encuentro cara a cara entre el estudiante y
el profesor” (Nagles, Mejías y Colab, 2017 citado por OBU 2020).
Para garantizar este proceso bajo la modalidad virtual es indispensable abordar los
retos asociados a la digitalización de los servicios educativos, así como la disponibilidad
y acceso a herramientas tecnológicas, principalmente en contextos de hogares
vulnerables (Dussel, Ferrante y Pulfer, 2021, p 76). La falta de oportunidades reales
para el acceso a herramientas digitales se transforma en un factor generador de
desigualdades; no contar con ellos incide en brechas cada vez mayores entre quienes
tienen oportunidades y acceso a recursos y quienes no los tienen.
La globalización y las nuevas dinámicas promovidas con los usos de las tecnologías
de información y comunicación ha generado nuevas realidades que se han transformado
en mayor inclusión y capacidad de atención a poblaciones excluidas, pero también ha
introducido una nueva variable a las formas de exclusión social. “En definitiva, la
capacidad integradora de la red es tan exhaustiva como el potencial de exclusión para
quienes no acceden a ella…” (Calderón, 2014 p.08)
La Comisión Económica Para América Latina y el Caribe, define varios tipos de
desigualdades sociales; de género, étnicas y raciales, aquellas desigualdades
relacionadas con el ciclo de vida (infancia, juventud y adultos mayores) y las expresadas
en el territorio (CEPAL, 2016). De tal forma que el acceso a las Tics para acceder o
continuar el ciclo educativo, agrega una nueva dimensión a la ya basta complejidad de
la desigualdad existente en el subcontinente. Previo al COVID-19, el informe Horizon
2019 había definido como un desafío “muy difícil” de solucionar al acceso seguro a la
web sobre todo en las áreas rurales y en la actualización del informe para el 2021 se
reconoce la profundización de las diferencias en el contexto de la pandemia (EDUCASE,
2019).
Formar parte del sistema educativo a nivel superior en la región latinoamericana es
cuestión de privilegio. A la falta de cobertura se le agrega la posibilidad de permanecer
Mantilla, Meléndez y Salazar / Educación virtual en pandemia: desigualdades entre universidades públicas y
privadas en Venezuela
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y concluir la etapa formativa, realidad que se magnificó con la pandemia debido al
aumentó las privaciones que dificultan las posibilidades de continuidad. “El resultado es
que durante esta crisis de salud ha habido retroceso en el cumplimiento efectivo de los
derechos educativos, por tanto, es innegable la proliferación de la injusticia” (Suárez,
2021 p. 55).
En el caso de Venezuela el abandono e incluso las trabas impuestas por parte de la
actual administración gubernamental hacia las universidades, ha complejizado la
desigual atención a las poblaciones jóvenes. La asistencia escolar entre jóvenes de 18 a
24 años pasó de 48% en 2016 a 25% en 2019 (UCAB, 2020).
En las instituciones públicas, el rezago tecnológico frente al avance de las
innovaciones que se dan en la actualidad es mayor. Universidades como la Universidad
Central de Venezuela es víctima de una crisis presupuestaria que se ha acelerado
durante los últimos veinte años. Para octubre el 2021 el Ministerio responsable de los
asuntos universitarios sol había aprobado el 2.27% del presupuesto solicitado por esta
Universidad. Sin embargo, las IES han tratado de asumir su responsabilidad de
prosecución y “las expectativas de avance de la educación a distancia… continúan a
pesar de las circunstancias de conectividad, infraestructuras tecnológicas que requieren
actualización y de otros insumos importantes como la disminución del presupuesto,
migración del talento humano y otros aspectos…” (Mogollón, 2020 p. 24).
Las carencias sistemáticas se profundizan en la medida que no se puede conocer de
forma exhaustiva estas realidades. Por ende, los sistemas educativos de casi todos los
países insisten en lo importante de tener a mano, información que permita, por una
parte, identificar las causas que inciden en dichas desigualdades y en la determinación
de que tan profunda es esta. No obstante, el estudio de los problemas educativos gira
en torno a promedios nacionales sin tomar en cuenta lo que acontece dentro de los
diversos grupos que cohabitan en su interior. Con la descomposición de la información
en grupos de diferente índole, se pretende contribuir como insumo a investigadores y
diseñadores de políticas educativas que busquen plantearse soluciones para repensar
las desigualdades educativas en el mediano y largo plazo y con ello garantizar el acceso
universal de la formación de las personas.
Las desigualdades que trabajamos en este estudio están relacionadas a las que se
fraguan en la juventud universitaria venezolana, en el marco de los procesos de
educación virtual durante la pandemia; específicamente entre aquellos que estudian en
las instituciones privadas y los que estudian en instituciones blicas. Los gobiernos y
la sociedad en general están en el deber de responder al mandato de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible cuyo lema expresa “no dejar a nadie atrás”. En tal sentido, ya no
es solo superar la pobreza, sino que su alcance y logro a través de políticas públicas,
mitiguen las desigualdades.
De igual forma, en el Marco de Acción de Dakar se enuncia que «todos los niños y
niñas, jóvenes y adultos, en su condición de seres humanos tienen derecho a
beneficiarse de una educación que satisfaga sus necesidades básicas de aprendizaje en
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la acepción más noble y más plena del término, una educación que comprenda aprender
a asimilar conocimientos, a hacer, a vivir con los demás y a ser» (UNESCO 2000, 8).
4. Análisis de resultados
Ante el desigual panorama de la educación universitaria en Venezuela nos
preguntamos: ¿existen diferencias en la educación venezolana en rminos de quienes
pueden pagar por sus estudios?, ¿cuentan con los mismos recursos tecnológicos para
poder acceder a ella?, ¿las universidades cuentan con las mismas condiciones para
brindar oportunidades de recibir clases virtuales?, ¿cuentan las universidades con
recursos para brindar educación virtual?
El primer método que se utiliza para darle respuesta a nuestras preguntas, es el
análisis de gráficas de distribución entre universidades privadas y públicas, por permitir
sintetizar la información de la distribución de la variable sobre quienes lograron cursar
sus estudios durante el año 2020, divididas entre universidades blicas y privadas. Con
ellas se obtiene de manera visual los puntos extremos y la dispersión de los porcentajes
entre las diferentes instituciones.
En la gráfica siguiente se observa que solo el 41,1% de los estudiantes de
universidades públicas cursaron estudios durante el año 2020, contra el 90,3% de las
universidades privadas que si lo hicieron. Si se restan ambos valores, se tiene una brecha
de 49,2%. En otras palabras, las universidades privadas duplicaron la oportunidad de
estudios virtuales en comparación con las públicas.
Fuente: elaboración propia: 2021 (datos de la encuesta Enobu Virtual 2020 del
Observatorio de Universidades).
41,1
90,3
0,0
10,0
20,0
30,0
40,0
50,0
60,0
70,0
80,0
90,0
100,0
PUBLICAS PRIVADAS
Porcentaje
Universidades
Gráfico 1.- Durante el 2020, ha visto clases virtuales
correspondientes a su formación universitaria. ENOBU
VIRTUAL. AÑO 2020.
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privadas en Venezuela
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Además de las diferencias de porcentajes, para medir las desigualdades, se tiene el
cociente de brecha relativa, que resulta del cociente entre los porcentajes de las
universidades privadas y las públicas, obteniendo que 2,2 estudiantes de universidades
privadas, recibieron clases por cada 1 estudiante de las públicas, o lo que es lo mismo,
220 estudiantes de instituciones privadas por cada 100 en las públicas. Nuevamente la
brecha entre ambos grupos se duplica.
Por otro lado, en el gráfico número 2 se ordenaron las universidades de menor a
mayor porcentaje de acceso a la educación durante el año 2020. Nótese que, al trazar
la línea de tendencia, esta asciende formando una recta con una tendencia positiva casi
perfecta.
Fuente: elaboración propia: 2021 (datos de la encuesta Enobu Virtual 2020 del
Observatorio de Universidades).
13,0
24,9 32,3
3
55,4
67,2 68,9
69,2 82,9
92,4 95,2
97,2
0,0
20,0
40,0
60,0
80,0
100,0
120,0
Porcentaje
Universidades
Gráfico 2.- Durante el 2020, ha visto clases virtuales
correspondientes a su formación universitaria. ENOBU
VIRTUAL. AÑO 2020.
UNIVERSIDADES PUBLICAS
UNIVERSIDADES PRIVADAS
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Las universidades públicas, identificadas con el color azul ocupan el lugar con los
menores porcentajes en comparación con las privadas, que se destacan con el color
amarillo. Es tanta la desigualdad que el 82,9% de la Universidad Católica del chira,
correspondiente al peor valor de las universidades privadas, supera al mejor porcentaje
de las universidades públicas representado por la Universidad del Zulia cuyo valor es de
69,2%.
Asimismo, las medidas de posición simplifican la información de la distribución de la
variable. El gráfico 3 corresponde al diagrama de caja, el borde inferior y superior
corresponden al primer y tercer cuartil de la distribución respectivamente. La línea
horizontal dentro de la caja representa a la mediana de la distribución y adicionalmente
se desprenden dos líneas verticales, hacia los extremos inferior y superior de la caja e
indican el valor más alto y el más bajo de la serie, denominados valores extremos.
Fuente: elaboración propia: 2021 (datos de la encuesta Enobu Virtual 2020 de
Observatorio de Universidades).
Debajo de la mediana se ubican la mayoría de las universidades públicas, con la
excepción de la Universidad Central de Venezuela con un 68,9% y la Universidad del
Zulia con un 69,2%. Mientras que las universidades privadas se encuentran por encima
de la mediana. También destacan los valores por debajo de la mediana que están menos
agrupados y cuya variación de 55% se encuentra entre el extremo inferior. Ello, indica
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privadas en Venezuela
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que dentro de las universidades públicas existe más desigualdad que lo mostrado entre
las privadas cuya diferencia es de 29,2% entre la mediana y el mayor valor.
El siguiente cuadro presenta dos medidas de variación, el coeficiente de variación y
el índice de Pearcy-Keppel; y dos de regresión: el índice de desigualdad de la pendiente
y el índice de Kunst y Mackenbach.
Cuadro 1
Valores de indicadores de desigualdad
Coeficiente
de variación
Índice
relativo de
Kunst y
Mackenbach
Índice de
Pearcy-
Keppel
En el lugar donde
vive, cuenta con
computadora portátil
16,8
7,6
1,1
12,6
Cuenta con teléfono
inteligente propio
5,4
-2,1
1,0
4,4
Cuenta con acceso a
Internet
1,8
-2,4
1,0
1,4
La universidad le
brinda soporte y
acompaña-miento en
el proceso de
aprendizaje virtual
88,0
54,6
2,2
61,3
Cuenta con aula
virtual en alguna de
las asignaturas que
cursa
47,7
89,3
1,9
38,4
Recibió orientaciones
e instrucciones de
sus profesores sobre
el uso del aula virtual
52,0
78,3
2,0
40,9
Considera que el
presupuesto
universitario
suficiente para la
compra de equipos
tecnológicos.
46,8
59,7
1,7
38,5
Fuente: elaboración propia, 2021 (datos de la encuesta Enobu Virtual 2020 del
Observatorio de Universidades).
En dicho cuadro, se analiza el comportamiento de variables correspondiente a los
equipos tecnológicos con los que cuentan los estudiantes, las condiciones metodológicas
y tecnológicas de las universidades y la consideración de los estudiantes en relación a la
educación virtual.
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El primer indicador que se utiliza es el coeficiente de variación, el cual expresa a la
desviación estándar como un porcentaje de la media aritmética, permitiendo una
interpretación relativa del grado de variabilidad de los indicadores utilizados
independientemente de su escala. A mayor valor del coeficiente mayor es la dispersión
de los datos en la variable, indicando por tanto mayor desigualdad, por el contrario, a
menor valor de este coeficiente menor será la desigualdad.
Al observar el cuadro 1, se tiene que el menor valor está representado por el acceso
al servicio de Internet, seguido por la posesión de teléfono inteligente y de la posesión
de computadora personal, mientras que la variable más desigual está dada por el soporte
que brinda la universidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje. En otras palabras,
según este indicador la diferencia más acentuada en el proceso de educación virtual,
está en el acompañamiento de la universidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
El índice de Pearcy-Keppel, se define como “el promedio absoluto de las diferencias
entre las tasas para grupos específicos dentro de una población y la tasa total de la
población; dividido por la tasa de toda la población y expresada como porcentaje”
(Rodríguez, 2014, p. 21). Es importante señalar que los resultados para cada variable
se pueden agrupar, formando tres categorías en el que los valores entre 0 y 20% se
clasifica como desigualdad baja; entre 21 y 50% desigualdad moderada y entre 51% y
100% desigualdad alta.
Tal como aparece en el cuadro 1, existe una gran semejanza de este índice con el
coeficiente de variación. Según la clasificación mencionada se tiene que la variable
relacionada con la tenencia de teléfonos inteligentes y la disposición de un computador
en casa presenta una desigualdad baja, por lo que, los estudiantes de ambos tipos de
instituciones, tienen semejante disponibilidad tecnológica para acceder a las clases
virtuales.
Mientras que, en el caso de la disponibilidad de aulas virtuales y orientaciones de los
docentes, el índice presenta valores de desigualdad moderada. De igual forma, la
consideración del presupuesto universitario en la compra de equipos y la consideración
de la calidad del aprendizaje adquirido en la educación virtual presenta una desigualdad
moderada.
Ahora bien, para el cálculo de las medidas de regresión que se explican a
continuación, se relaciona la variable que mide el haber visto clases virtuales durante el
año 2020, con cada una de las preguntas presentes en el cuadro anterior. De esta
manera se puede obtener que tan relacionada está la posibilidad de haber asistido a
clases virtuales con la posesión de implementos tecnológicos por parte del estudiante,
el apoyo metodológico y tecnológico de la universidad.
El índice de desigualdad de la pendiente “es la pendiente de un modelo de regresión
lineal ajustado por el método de mínimos cuadrados ponderados. La variable
Mantilla, Meléndez y Salazar / Educación virtual en pandemia: desigualdades entre universidades públicas y
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dependiente del modelo es la tasa o el valor promedio del indicador de salud en el grupo
o clase” (Servizo Galego de Saude, 2014, p. 16). La variable independiente es la
asistencia a clases virtuales durante el o 2020, ordenados de peor a mejor, es decir
de menos porcentaje de asistencia, que corresponde a las universidades públicas a
mayor porcentaje, los cuales lo integran las universidades privadas. Este rango promedio
suele denominarse ridit y es, debido a su definición, una variable comprendida entre 0
como el extremo del valor inferior del ordenamiento de la asistencia a clases virtuales y
1 como el extremo del valor superior.
Según el cuadro 1, de las variables estudiadas, solo tienen un índice de desigualdad
de la pendiente negativa, el acceso al servicio de Internet y la posesión de teléfonos
inteligentes, aunque con un valor muy bajo, indicando que no hay relación significativa
entre la asistencia a clases virtuales y dichas variables. En este mismo contexto, los
estudiantes que más clases virtuales vieron, consideran que la universidad invierte
mayor presupuesto en la compra de equipos tecnológicos.
Por otro lado, el índice relativo de desigualdad de Kunst y Mackenbach. Expresa el
cociente entre el promedio estimado cuando el ridit toma el valor 0 y el promedio
estimado cuando alcanza el valor 1. Por lo tanto, este indicador se interpreta como el
pendiente entre los puntos extremos de los porcentajes de asistencia a la educación
virtual. Tal como se observa en el cuadro, su comportamiento es semejante al descrito
anteriormente.
5.Conclusiones
Las condiciones tecnológicas por parte de los estudiantes para acceder a Internet son
precarias para ambas poblaciones en estudio, tal como lo muestra el cuadro 2. Tan sólo
la mitad de la población en ambos grupos cuenta con un equipo adecuado para cumplir
con las necesidades requeridas por una educación virtual de calidad. Obsérvese como la
mayoría accede a un teléfono inteligente, el cual no es el equipo adecuado desde el
punto de vista didáctico para cumplir con la educación virtual.
Cuadro 2
Acceso a Internet
Cuenta con
computadora
portátil
Cuenta con
teléfono
inteligente propio
Cuenta con
servicio de
Internet por más
de 6 horas al día
Universidades
Públicas
53,0%
81,4%
24,5%
Universidades
Privadas
57,6%
78,2%
29,1%
Fuente: elaboración propia, 2021 (datos de la encuesta Enobu Virtual 2020 del
Observatorio de Universidades).
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El servicio de Internet con s de 6 horas de conexión diarias para acceder a las
clases es menor a un tercio en ambos grupos. Esto es un indicativo de las condiciones
precarias existentes en el país para el acceso a la educación virtual por parte de los
estudiantes universitarios. Es por ello, que la diferencia en la implantación de actividades
entre las universidades públicas y privadas, están sujetas a las condiciones de las
universidades y tiene su origen en la reducción casi total del presupuesto que el Gobierno
debe asignarle a las universidades públicas.
La primera desigualdad que se identifica con estos resultados, es la del acceso a la
educación superior durante el o 2020. Al aplicar los métodos de medición de
desigualdades se evidencia que hay una brecha de 2,2 entre universidades blicas y
privadas. Es decir, que aquellos estudiantes que estaban en universidades privadas
tuvieron más opciones para iniciar sus clases.
En Venezuela, el inicio de clases en las IES blicas dependió en gran medida del
ente rector, es decir del Ministerio de Educación Universitaria, que para ese momento
solo emitió llamados a clases virtuales, sin hacer diagnósticos previos, ni revisión de la
capacidad tecnológica de las instituciones. Pero a pesar de ello, instituciones como LUZ,
UCV y USB lograron un importante avance en la iniciación de la educación virtual en
pandemia.
Paralelamente el comportamiento de las desigualdades, se expresa en dos grandes
bloques correspondientes a la disponibilidad de equipos tecnológicos con los que cuentan
los estudiantes y las condiciones metodológicas y tecnológicas de las universidades y la
consideración de los estudiantes en relación a la educación virtual. El primero que agrupa
los recursos tecnológicos (tenencia o no de computadoras portátiles o de teléfonos
inteligentes) y el segundo, que tiene que ver con elementos relacionados con la
capacidad presupuestaria y de gestión de las IES (soporte tecnológico, disponibilidad de
aulas virtuales y presupuestos adecuados). En cuanto al acceso a la educación virtual
por parte de los estudiantes, se dieron mayores límites por el segundo bloque de
aspectos que por el primero, es decir, los que se vinculan a la capacidad de inversión de
las universidades.
En el caso de las universidades privadas pudieron realizar gestiones, inversiones y
mejoras previas y durante la pandemia que facilitaron el acceso, mientras que a las
universidades públicas no les fue asignado ningún recurso adicional que se pudiera
revertir en mejoras tecnológicas y capacidad de gestión.
En cuanto a los recursos tecnológicos, el estudiante universitario en Venezuela carece
en un gran porcentaje de computadoras portátiles y depende para el desarrollo de sus
clases virtuales de los teléfonos inteligentes; se añade a esta deficiencia el acceso
limitado al servicio de Internet ya que apenas el 29% de estudiantes (de las
universidades privadas) cuenta con el servicio s de seis horas diarias. Aunque el
primer bloque de aspectos no se constituyó en fuentes generadoras de desigualdades
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privadas en Venezuela
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entre ambos tipos de universidades dicha realidad pudiera, durante los siguientes
períodos académicos, limitar el acceso a la educación virtual.
Referencias bibliográficas
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Revista Latinoamericana de Desarrollo Humano. Disponible en línea:
www.revistadesarrollohumano.org
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