Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 13 N
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1 / enero-junio, 2023
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Sumergirse en las páginas de Makumasay, el hombre sin sombrero, es transitar desde
el hecho sobrenatural del chamanismo, de sus ritos y celebraciones, a la lógica empirista
que nos desvela una realidad sociopolítica que, sin rubor, se desnuda y te increpa con
rudeza en el rostro. Es un encuentro recurrente entre una realidad mágica que invoca a
los espíritus del más allá para abrir los caminos y encontrar soluciones y las concepciones
racionales de base terrenal que llama a la lucha social por la restitución de una vida
digna.
Se encuentra en las páginas de esta novela basada en la nación Wayú una mirada
antropológica que nos muestra parte de la cultura de esta etnia ubicada entre los
territorios de la península de la Guajira de Colombia y en el estado Zulia de Venezuela,
en donde habita medio millón de estos indígenas, siendo la población aborigen más
numerosa de ambos países. Algunos de sus párrafos son una invitación a degustar el
arte culinario de esta nación en la que, propios y extraños, sienten la presencia de
Maleiwa cuando la mesa está servida.
También encontramos una mirada sociológica que nos muestra el quiebre de una
sociedad desmadrada por la acción política. Es una narrativa que va y vuelve desde el
mundo cultural de la nación Wayú a la dura vida cotidiana signada por el abuso de poder,
el deterioro de los servicios públicos, el quiebre del sistema de salud, la escasez, las
manifestaciones populares por el descontento, la criminalización de las protestas, la
persecución y aprehensión de jóvenes estudiantes, la mendicidad con rostro infantil, el
quiebre institucional y otras taras que resultan de un Estado fallido.
Es una batalla que se da entre el bien y el mal, tanto en el plano sobrehumano cómo
en el plano material, de carne y hueso, que se observa en la lucha social. “El mal avanza
y solo somos espectadores silentes”, a modo de queja se dice en unas de sus líneas.
Makumasay es un llamado a recuperar los valores virtuosos que promueve la libertad,
la solidaridad, la honestidad, la transparencia, la responsabilidad, y la confianza en la
palabra empeñada. “La generación de esa época, a diferencia de estos tiempos, solía ser
solidaria, recia, hospitalaria, creativa, dedicada, constante, disciplinada y organizada”.
Es un canto a la amistad entre miembros de diversas culturas y de distintos
continentes, es una apuesta al diálogo amistoso entre cosmovisiones.
Makumasay es la actitud resiliente de María que, con su emprendimiento familiar
basado en los conocimientos de la tradición artesanal de su etnia, enfrenta con coraje y
esperanza el aciago momento que viven y han vivido nuestras sociedades.
Es el reconocimiento de la madre y la familia como medio esencial para la formación
de valores. “La universidad más grande por la que pasamos es la vida, el día a día
acompañado siempre por el amor al prójimo, estudiar para ser un buen ciudadano”
Escucha el joven Luis Torres de los labios de su madre. También se profesa en
Makumasay que el gobierno debe ser para garantizar el mejor nivel de calidad de vida
posible, ojalá el tabaco de la política se parta en dos y se abran los caminos para vencer