Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 13 N
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2 / julio-diciembre, 2023
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del concepto que Armijo-Cabrera (2018) relaciona con la inclusión social. Es decir, como
un proceso dinámico interrelacionado, en aras de promover la normalización y
marginalización de las subjetividades de los sujetos.
Por otro lado, a través de las respuestas de la muestra se observa que el profesorado
posee una visión crítica de la educación inclusiva, puesto que menciona cuestiones
relacionadas con las categorías de exclusión, identificación y estructura. Aunque la
presencia de cuestiones relacionadas con las necesidades, la diversidad, los procesos, la
participación y la cultura, plantean la inferencia de la perspectiva ontológica de la retórica
de la equidad y la justicia social (Armijo-Cabrera, 2018). En este sentido, se advierte
que el imaginario del profesorado sobre la educación inclusiva se relaciona con una visión
enfocada hacia la atención educativa a todas las personas; haciendo énfasis en los
grupos más vulnerables a la exclusión o a la marginación social (Ramírez-Íñiguez, 2020).
En cuanto a la clasificación sobre los axiomas de la educación inclusiva (educativas,
sociales y axiológicas) expuesta por Gajardo y Torrego (2020), los resultados muestran
que, al contrario que en las investigaciones de Garnique-Castro (2012), Garnique-Castro
y Gutiérrez-Vidrio (2012), Gajardo y Torrego (2020), Gajardo (2019), Montes-
Yacsahuache, et al. (2021) y Campuzano (2021), el componente axiológico no está
presente. Sin embargo, al igual que dichas investigaciones, el componente social posee
un mayor calado en los docentes que el componente educativo.
El análisis realizado mostró que las mujeres, el profesorado con mayor edad y los
docentes que se desarrollan profesionalmente en niveles más bajos del sistema
educativo realizan definiciones más completas sobre la educación inclusiva.
Respecto al género se advierte que los hombres mencionan más las categorías que
se relacionan con la visión social de la inclusión, mientras que en las mujeres prevalece
más la visión educativa (Armijo-Cabrera, 2018; Gajardo y Torrego, 2020; Gajardo, 2019;
Montes-Yacsahuache, et al. 2021). Asimismo, la percepción de las mujeres parte de una
perspectiva crítica y la de los hombres con la perspectiva ontológica de la retórica de la
equidad y la justicia social (Armijo-Cabrera, 2018).
En cuanto a la edad, los resultados mostraron que el componente educativo, tienen
un mayor calado entre los docentes de edades medias; mientras que el componente
social se evidencia en mayor media entre los docentes nóveles y los más veteranos
(Armijo-Cabrera, 2018; Gajardo y Torrego, 2020; Gajardo, 2019; Montes-Yacsahuache,
et al. 2021). Asimismo, en los docentes más jóvenes se aprecia una visión más crítica
de la educación inclusiva (Armijo-Cabrera, 2018).
Finalmente, se advirtió que en el personal de coordinación académica y entre los
docentes de Educación Infantil, existe un mayor peso el componente social que el
educativo. Mientras que, entre los docentes de Educación Primaria y Educación
Secundaria existe un mayor calado del componente educativo (Armijo-Cabrera, 2018;
Gajardo y Torrego, 2020; Gajardo, 2019; Montes-Yacsahuache, et al. 2021). Asimismo,
la percepción de los docentes que imparten docencia en niveles de mayor instrucción,
parte de una perspectiva crítica. Mientras que la de los coordinadores y docentes de