Volumen 34 No. 2 (abril-junio) 2025, pp.184-195

ISSN 1315-0006. Depósito legal pp 199202zu44

DOI: 10.5281/zenodo.15110061

Deserción universitaria: Caso de la Licenciatura en Educación Básica Primaria

Derly Poveda Pineda*, José Chacón Benavides** y

José Cifuentes Medina***

Resumen

Se aborda la deserción como un tema de principal preocupación en las políticas académicas que enmarcan la vida de las universidades; la llegada de la pandemia por la COVID-19, generó fuertes cambios no sólo en los hábitos cotidianos, sino que a la vez sacudió los modelos pedagógicos de la educación universitaria, la cual no puede ser ajena a las reformas metodológicas que requirió la pandemia. En este sentido, las clases desarrolladas con modalidad virtual, fueron consideradas la solución más próxima y eficiente en la formación de futuros profesiones, para así continuar con la labor educativa sin contratiempos. El objetivo es visibilizar la Educación Superior en la virtualidad, el E-learning como respuesta inmediata al confinamiento, la deserción estudiantil, desafíos y oportunidades para no abandonar los estudios en época de COVID-19 por parte de los estudiantes de la Licenciatura en Educación Básica Primaria

Palabras clave: Educación Superior; Deserción; Básica Primaria; Covid-19

*Universidad Pedagógica y Tecnológica. Tunja, Colombia. ORCID: 0000-0002-1616-112X

E-mail: derly.poveda@uptc.edu.co

**Universidad Pedagógica y Tecnológica. Tunja. Colombia. ORCID 0000-0002-8515-7386

E-mail: jose.chacon@uptc.edu.co

***Universidad Pedagógica y Tecnológica. Tunja, Colombia. ORCID: 0000-0001-5702-620X

E-mail: joseeriberto.cifuentes@uptc.edu.co

Recibido: 11/10/2024 Aceptado: 08/01/2025

University desertion in times of Covid-19: Case of the Bachelor of Basic Primary Education

Abstract

Dropout rates are addressed as a matter of primary concern in the academic policies that shape university life. The arrival of the COVID-19 pandemic generated significant changes not only in daily habits but also shook the pedagogical models of university education, which cannot be excluded from the methodological reforms necessitated by the pandemic. In this sense, classes conducted virtually were considered the closest and most efficient solution for training future professionals, thus enabling the smooth continuation of educational work. The objective is to raise awareness of Higher Education in virtual environments, with e-learning as an immediate response to confinement, student dropout rates, and challenges and opportunities for students in the Bachelor’s Degree in Primary Education to avoid abandoning their studies during the COVID-19 pandemic

Keywords: Higher Education; Dropout; Primary Basic; Covid-19

Introducción

La implementación de metodologías educativas netamente virtuales en las Universidades, con programas que tradicionalmente son ofertados bajo modelos centrados en la presencialidad y el acompañamiento del profesor en espacios físicos; traen consigo riesgos y traumatismos, porque, aunque son muchas los escritos que se han publicado del tema, lo cierto es que la mayoría de las universidades no estaban preparadas para afrontar los desafíos de una educación no presencial. En especial cuando ella fue fruto de una adaptación forzosa (Cueva y Terrones, 2020). En tanto, aparece el desarrollo exclusivo del E-learning, como mecanismo para mantener avivados los centros de formación superior y establecer un frente de apoyo para la continuidad de los procesos educativos, mientras que la humanidad atraviesa por una de las crisis más grandes de los últimos tiempos.

Según las cifras reveladas por la UNESCO IESALC (2020), se estima que el cierre temporal de las Instituciones de Educación Superior afectó, aproximadamente, a unos 23,4 millones de estudiantes de Educación Superior y a 1,4 millones de docentes en América Latina y el Caribe para fin de marzo de 2020, quienes dejaron de concurrir a los establecimientos y debieron adaptarse a la modalidad virtual de clases. Lo que significó un cambio radical en las universidades; los docentes con acostumbradas formas de impartir su enseñanza debieron acomodarse a un sistema para muchos desconocido, mientras que los estudiantes dejaron de lado los afanes por acudir a las aulas y el reto se enfocó en disponer de los equipos y la conectividad necesaria para atender a sus obligaciones académicas, al mismo tiempo que se acomodaba a una realidad educativa de la cual no se tenía mucho conocimiento teórico y práctico.

Ya lo afirmó Pedró (2020), que, aunque la Educación Superior a distancia parece haberse desplegado en los últimos años, la oferta parecería concentrarse en pocas universidades y, en particular, en nivel de posgrado. Así, no era extraño encontrar a docentes y estudiantes de los programas de pregrado con carencia de habilidades y saberes en materia de educación a distancia; uso favorable de la tecnología en procesos educativos y problemas de soledad académica que podían terminar en confusión, agotamiento y frustración; mientras la situación de la pandemia COVID-19, obliga a desarrollar un modelo educativo desconocido y jamás experimentado en la formación de algunos programas profesionales a nivel de pregrado.

El E-Learning como respuesta inmediata al confinamiento

La pandemia del coronavirus detuvo las actividades de muchas universidades en 188 países y causó cambios serios en su sistema de educación superior (Isfahan University of Technology International Scientific Cooperation Center, 2020). Como respuesta al COVID-19, las instituciones de educación superior se vieron obligadas a acomodar sus metodologías planeadas y ejecutadas en su gran mayoría desde la presencialidad y trasladar los currículos y la pedagogía de enseñanza y aprendizaje, a un sistema remoto de acompañamiento.

Debido a la alta transmisión del virus, fue necesario el cierre de instituciones educativas y universidades en el mundo, y las universidades enfrentaron desafíos sin precedentes. Las instituciones de educación superior se vieron obligadas a recurrir al aprendizaje electrónico y las herramientas digitales. Uno de los componentes importantes en la celebración de E-learning es tener un sistema de apoyo al estudiante en la universidad, de tal manera que dicho sistema Elearning incluya todos los servicios y soportes que conducen al éxito académico del estudiante (Mohammadimehr, 2020).

Teniendo en cuenta, la necesidad de mantener las universidades abiertas y continuar el desarrollo de los procesos educativos, mientras el mundo afronta con determinación decisiones radicales que permitan detener el virus; el E-learning se convierte en la primera oportunidad para continuar en las aulas, y paradójicamente desde sus hogares; los profesores y estudiantes, comienzan la ejecución de escenarios formativos poco explorados. Es así como, se identifica en medio de la pandemia que el aprendizaje electrónico basado en tecnología requiere el uso de Internet y otras herramientas esenciales para generar materiales educativos, educar a los estudiantes, administrar cursos en una organización y construir canales de comunicación hacia la consolidación del conocimiento. El aprendizaje electrónico es flexible cuando se considera el tiempo, la ubicación y los problemas de salud. Aumenta la eficacia del conocimiento y las habilidades al permitir el acceso a una gran cantidad de datos, mejora la colaboración y también fortalece las relaciones que sustentan el aprendizaje (Maatuk et al, 2021).

La pandemia de COVID-19 impactó profundamente en la salud pública, la economía y la educación a nivel global. Según López, Martínez, & Gómez, “las medidas de confinamiento y distanciamiento social fueron esenciales para reducir la propagación del virus, pero también generaron efectos adversos en la salud mental y el bienestar de la población” (2023, 45). Estos efectos evidencian la necesidad de estrategias integrales que equilibren la protección sanitaria con el bienestar social y psicológico.

El E-learning puede mejorar la calidad de la educación universitaria, sin embargo, se necesita que los materiales, actividades e interacción entre los participantes del proceso educativo sean efectivos y se adapten a las condiciones del grupo en el cual se desarrolla; por cuanto el Elearning puede resultar más que una metodología de aprendizaje un desafío para quienes participan en el proceso, ya sea desde el rol de profesor o estudiante. Aung y Khaing (2015) afirman que, los países en vía de desarrollo enfrentan muchos desafíos al aplicar el aprendizaje electrónico, incluida una conexión deficiente a Internet, conocimiento insuficiente sobre el uso de la tecnología de la información y la comunicación y desarrollo de contenido incompleto.

Colombia no es la excepción, ya que mientras muchos estudiantes buscaban la forma de continuar en su programa, a la vez los profesores también tenían que librar una batalla por entender cómo trasformar su tradicional forma de ejercer su labor, con nuevas herramientas tecnológicas que al igual que en la presencialidad les permitieran impartir un contenido, lograr la consecución de los propósitos de formación y aplicar estrategias evaluativas reales que permitieran determinar el nivel de conocimientos, actitudes y competencias que el estudiante obtuvo para continuar avanzando en su currículo.

La deserción estudiantil

La determinación de cerrar todos los campus universitarios, con el propósito de controlar la propagación del COVID-19 en el mundo, ocasionó una gran conmoción en las decisiones que las instituciones de educación debieron adoptar para afrontar el reto en todos los aspectos, tanto administrativos como en su función misional. En consecuencia, la mayoría de los docentes adoptaron un enfoque de enseñanza remota de emergencia (Hodges et al, 2020), lo cual implicó que se trasladara la clase presencial a un escenario virtual en que se obliga al uso de tecnología. Así pues, esto conlleva a una preparación previa de ambientes, cursos, materiales y capacitación docente para hacer de la experiencia un proceso planificado con altos niveles de conocimiento en la interacción en línea, con un diseño elaborado para su desarrollo con pertinencia a una formación de calidad mediante la aplicación del Elearning.

El e-learning ha transformado la educación, pero también ha acentuado factores clásicos de deserción escolar, como la falta de acompañamiento y la brecha digital y más en los tiempos de pandemia. Según Ramírez y Torres “las dificultades de acceso a internet y la ausencia de motivación afectan significativamente la permanencia de los estudiantes en entornos virtuales” (2022, 58). Para reducir la deserción, es fundamental implementar estrategias de apoyo académico y tecnológico que fomenten la continuidad educativa.

No obstante, desde el punto de vista institucional, ninguna universidad tenía una estrategia para enfrentar una situación como esta antes de la pandemia. Todas las universidades construyeron sus respuestas bajo procesos de toma de decisiones más o menos formales o alineados a una estrategia incipiente en el mejor de los casos (García-Peñalvo et al, 2020). De este modo y como resultado de la aplicación del modelo remoto de emergencia aplicado en las universidades, sumado a la carencia de recursos, la falta de conectividad y las muchas situaciones personales, económicas y sociales que los estudiantes debieron afrontar por el COVID-19, aparece el fantasma de la deserción académica, que siendo antes de la pandemia una dificultad constante de preocupación en las direcciones de las instituciones, ahora se convirtió en la principal preocupación de los programas académicos, por el aumento que venía siendo exponencial a medida que la emergencia sanitaria se acrecentaba.

En general, la deserción universitaria ocurre cuando un estudiante no logra concluir su proyecto educativo y abandona la carrera o el sistema educativo, considerándose como desertor al estudiante que durante un año no reporta actividad académica (Giovagnoli, 2002). Sin embargo, la suspensión de clases presenciales como producto de la pandemia por COVID-19 ha evidenciado la necesidad de un rol activo por parte de los estudiantes, es decir, que la gestión del tiempo y la planificación se convierten en elementos fundamentales para lograr excelentes resultados en el proceso educativo. Es así como, las causas del fracaso académico deberían ser diferentes a la falta de capacidad o las condiciones institucionales que se ofrecen en el proceso; lo que llevaría al estudiante a la deserción de sus estudios. En Colombia se estima que, hay un porcentaje del 42,36 % de los estudiantes que comienzan un programa universitario y lo abandonan, siendo los estudiantes de bajos ingresos financieros los más propensos a desertar (ODES, 2017). A su vez, Zambrano y otros (2021) sostienen que, la disposición al estudio es un elemento importante para el éxito académico, incluye comportamientos de estructuración del tiempo, planificación de tareas, cumplimiento de la planificación establecida, gestión de las relaciones sociales y actividades de ocio.

Metodología

El estudio se desarrolla bajo un enfoque cualitativo y el tipo de investigación aplicado fue el descriptivo, según Castillo (2004); por cuanto tiene como propósito describir el objeto estudiado, por ello permite registrar las características, las conductas y demás factores de hechos y fenómenos, busca fundamentalmente describir, pues su objetivo no es comprobar explicaciones, ni hacer predicciones. Así, la investigación buscó determinar el nivel e impacto de la deserción de estudiantes en el programa de Licenciatura en Educación Básica Primaria en tiempos de COVID-19, para el período 2020 – 2021.

El método es deductivo, Ortiz (2012) señala que, va de lo general a lo particular, de lo universal a lo individual; de la teoría a los datos desde una perspectiva mixta. El programa de Licenciatura se oferta en cuatro sedes de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, teniendo como sede principal Tunja y las seccionales Duitama, Sogamoso y Chiquinquirá. La información fue proporcionada por la Dirección de las Tecnologías y Sistemas de Información y de las Comunicaciones – DTIC, de la institución siendo una dependencia encargada de la sistematización de este tipo de información.

Los procedimientos de recolección y análisis de la información en el artículo Deserción universitaria: Caso de la Licenciatura en Educación Básica Primaria se basaron en datos proporcionados por la Dirección de las Tecnologías y Sistemas de Información y de las Comunicaciones (DTIC), entidad encargada de la matización del sistema de registros académicos e institucionales. Para la recolección de datos, se accedió a bases de datos institucionales que contenían información sobre matrículas, retiros voluntarios y causas de deserción reportadas por los estudiantes.

Posteriormente, se aplicaron técnicas de análisis estadístico descriptivo e inferencial para identificar patrones y tendencias en la deserción, considerando variables como edad, rendimiento académico y condiciones socioeconómicas. Además, se complementó la información sobre los factores que inciden en la permanencia estudiantil.

Resultados y Discusión

Los resultados expuestos dan cuenta de la deserción estudiantil del programa de Licenciatura en Educación Básica Primaria durante los años de pandemia 2020 y 2021. En primer lugar, con la información proporcionada por DTIC, se analiza la deserción estudiantil del programa para el primer y segundo semestre académico de 2020 como se evidencia en la Figura 1.

Figura 1. Análisis de la deserción estudiantil del programa

Fuente: Elaboración propia

En el primer semestre de 2020, se evidencia el resultado del impacto de las medidas tomadas por el gobierno nacional con relación al confinamiento obligatorio y posterior selectivo para evitar la propagación del COVID-19. Así, para este semestre, 26 estudiantes del programa abandonaron los estudios producto de diferentes situaciones para las cuales no estaban preparados, ya sea la pérdida de sus empleos, la falta de conectividad y equipos de cómputo entre otros factores.

Para el primer semestre de 2020 ingresaron al programa 114 estudiantes, de los cuales 26 abandonaron los estudios, lo que corresponde a una deserción de 23% para este periodo académico. Para el segundo semestre de este mismo año se matricularon 149 estudiantes, de los cuales 41 desertaron del programa, lo que representa una deserción de 28%, es decir se presenta un incremento de un 5% de un semestre a otro. Por cuanto la deserción de estudiantes en el segundo semestre de 2020 pasó de 26 a 41 estudiantes que desertaron de sus estudios. Así mismo se observa en la gráfica, que la mayor deserción se presenta en las Sedes de Tunja y Chiquinquirá, en el segundo semestre de 2020, lo que reclama una mayor atención del programa y de las políticas de bienestar universitario para minimizar esta situación.

El impacto de la pandemia en la educación superior no fue un fenómeno aislado en el contexto colombiano, sino una tendencia global que afectó a numerosos países, especialmente en América Latina, donde las brechas digitales y las condiciones socioeconómicas agravaron la deserción estudiantil. La pérdida de empleos y la falta de acceso a dispositivos tecnológicos y conectividad limitaron la continuidad académica de millas de estudiantes en la región, evidenciando una profunda desigualdad en el acceso a la educación virtual. A nivel internacional, universidades en países desarrollados también enfrentaron desafíos, aunque con mayores recursos para mitigar los efectos mediante políticas de apoyo financiero, préstamos de equipos y programas de asistencia psicológica. En contraste, en América Latina, muchas instituciones carecían de estrategias efectivas para garantizar la permanencia de los estudiantes, lo que incrementó los índices de abandono y profundizó la crisis educativa.

De otra parte, para el primer semestre de 2021, el nivel de deserción estudiantil de la Licenciatura en Educación Básica Primaria, es el más alto, como se observa en la Figura 2.

Figura 2. Nivel de deserción estudiantil de la Licenciatura

Fuente: Elaboración propia

En el primer semestre académico de 2021 se matricularon 145 estudiantes con un nivel de deserción de 23 estudiantes, siendo las sedes de Tunja y Chiquinquirá con la mayor deserción estudiantil, de exprese similitud con relación a primer semestre de 2020; pero el porcentaje de deserción es del 16% inferior al mismo periodo del año anterior objeto de estudio. La reducción del porcentaje de deserción en el primer semestre de 2021 en comparación con el mismo periodo de 2020 refleja un nivel de recuperación en la permanencia estudiantil, posiblemente impulsada por la adaptación progresiva a la educación virtual y el relajamiento de algunas restricciones pandémicas.

Sin embargo, la persistencia de tasas significativas de abandono en sedes específicas, como Tunja y Chiquinquirá, sugiere que aún existen barreras estructurales relacionadas con la conectividad, el acceso a recursos tecnológicos y las dificultades económicas. En el contexto latinoamericano, esta tendencia también se evidencia en diversos países donde, si bien las tasas de deserción disminuyen ligeramente con respecto al inicio de la pandemia, los problemas de inequidad digital y crisis socioeconómica continuarán afectando la continuidad educativa. A nivel internacional, en países con sistemas educativos más robustos, la implementación de programas de apoyo financiero y tecnológico logró mitigar en mayor medida los efectos adversos de la pandemia, mostrando una recuperación más acelerada en comparación con América Latina.

Para el segundo semestre de 2021, se matricularon 110 estudiantes, en este periodo se evidencia una disminución significativa en la deserción de estudiantes siendo para este periodo académico del 5%, lo que muestra un descenso de 11% en la deserción estudiantil. Es posible que para el segundo periodo académico de 2021 parte de los estudiantes y sus hogares hayan recuperado sus trabajos lo que ha permitido una mayor permanencia en sus actividades académicas, así mismo el auxilio bridado por el estado del no pago de la matrícula cero para los estratos 1, 2 y 3, ha permitido una mayor permanencia en el sistema educativo superior en Colombia. Según se evidencia en la Figura 3 en el comparativo de deserción estudiantil de los años 2020 – 2021

En el comparativo para el primer año de pandemia, los índices de deserción estudiantil en el programa fueron grandes comparados con el segundo año de pandemia COVID-19, en los que se muestra una disminución significativa. Así mismo, se evidencia que las sedes con mayor deserción de estudiantes son Tunja, Duitama y Sogamoso en el segundo semestre de 2020 y la menor deserción se da en las sedes Tunja, Duitama y Sogamoso en el segundo semestre de 2021.

Figura 3. Índice de deserción del programa

Fuente: Elaboración propia

El estudio de orden descriptivo pero también comparativo entre dos periodos de tiempo 2020 y 2021 y a su vez cada uno en dos semestres, evidencia el impacto en la permanencia del programa desde el inicio de la pandemia en el mundo y la llegada del virus a Colombia en marzo de 2020, decretado por el gobierno central como una emergencia sanitaria y el confinamiento obligatorio de todas las personas salvo algunas excepciones, dentro de las cuales no estaban contemplados los centros educativos siendo considerados de mayor propagación por las mismas condiciones de infraestructura física y social. Por lo tanto, corresponde en el segundo semestre de 2020, mediado por la virtualidad el de mayor nivel de deserción para el programa con un 28% y el periodo de menor porcentaje de deserción el segundo de 2021, el cual se desarrolla en condiciones ofrecidas por la universidad como la alternancia en la primera mitad del semestre y presencialidad la finalización del mismo, de esta manera logrando una mayor interacción social y académica entre pares al igual que con los profesores; lo cual se infiere en un mejor acompañamiento y seguimiento para disminuir el nivel de deserción e impacto, que genera el abandono de los estudiantes del programa en tiempos de COVID-19.

El análisis comparativo entre los periodos de 2020 y 2021 evidencia una tendencia global en la educación superior, donde la transición abrupta a la virtualidad en 2020 incrementó la deserción, especialmente en contextos con deficiencias en infraestructura digital y desigualdades socioeconómicas. En América Latina, este fenómeno se replicó en numerosas instituciones debido a la falta de acceso a dispositivos electrónicos, la precariedad de la conectividad y la ausencia de estrategias gubernamentales robustas para garantizar la permanencia estudiantil. La virtualidad, aunque necesaria, acentuó la desconexión social y académica, debilitando el sentido de pertenencia y aumentando el riesgo de abandono.

A nivel internacional, países con sistemas educativos consolidados implementaron modelos de enseñanza híbridas desde etapas tempranas, combinando virtualidad con espacios presenciales reducidos, lo que permitió minimizar los efectos negativos en la deserción. En contraste, en Latinoamérica, la alternancia solo se introdujo progresivamente en 2021, como ocurrió en el programa de Licenciatura en Educación Básica Primaria, lo que permitió una recuperación parcial de la permanencia gracias a la reactivación del contacto social y el acompañamiento académico. Esto refuerza la importancia de políticas educativas flexibles y sistemas de apoyo integral que mitiguen los efectos adversos de crisis futuras en la educación superior.

Corresponde tener en cuenta que, la deserción es un problema global, siendo Estados Unidos el país que registra la mayor deserción con un porcentaje del 52%. En Colombia, por ejemplo, según los datos del Sistema para la Prevención de la Deserción de la Educación Superior - SPADIES, el porcentaje de deserción universitaria para el año 2016 fue de un 26. 1 % para la formación Técnico profesional, 17. 1 % para la formación Técnica y Tecnológica, 16. 7 % para la formación Tecnológica y 9.0% para la Educación Universitaria. Se afirma que el factor más relevante del fenómeno de deserción universitaria es el académico, lo cual revela un problema estructural en la formación escolar en Colombia (Gutiérrez, Vélez y López, 2021).

Las políticas públicas internacionales desempeñaron un papel crucial en la mitigación de los efectos de la pandemia sobre la educación superior, especialmente en la reducción de la deserción universitaria. Diversos países implementaron estrategias de apoyo financiero, tecnológico y psicosocial para garantizar la continuidad educativa de los estudiantes más vulnerables. En naciones con mayores recursos, como Canadá y Alemania, se destinaron fondos para el acceso gratuito a plataformas educativas, subsidios para el pago de matrículas y préstamos de dispositivos tecnológicos. En América Latina, aunque algunas iniciativas gubernamentales ofrecieron becas de emergencia y ampliación de la conectividad, estas medidas fueron limitadas frente a la magnitud del problema, lo que evidenció la necesidad de políticas más inclusivas y sostenibles.

Asimismo, las políticas de cuidado de los estudiantes juegan un papel determinante en la permanencia académica. Países como Finlandia y Australia fortalecieron el acompañamiento psicosocial mediante servicios de asesoramiento emocional, líneas de apoyo psicológico y tutorías personalizadas, reconociendo que la crisis sanitaria generó altos niveles de estrés y ansiedad que afectarán el rendimiento y la motivación estudiantil. En contraste, en muchas universidades latinoamericanas, estas estrategias fueron escasas o insuficientes, dejando a los estudiantes sin herramientas para gestionar las dificultades emocionales y económicas derivadas del confinamiento y la incertidumbre.

En este sentido, una articulación efectiva entre las políticas de apoyo financiero, el acceso equitativo a la tecnología y la atención psicosocial podría mejorar notablemente las implicaciones de la deserción universitaria, especialmente en programas de formación como la Licenciatura en Educación Básica Primaria. Implementar modelos de intervención integral, basados en experiencias internacionales exitosas, permitiría fortalecer la permanencia estudiantil y garantizar una educación más equitativa y resiliente frente a futuras crisis.

El virus COVID-19, reveló vulnerabilidades emergentes en los sistemas educativos de todo el mundo. Ahora está claro que la sociedad necesita sistemas educativos flexibles y resistentes a medida que enfrentamos un futuro impredecible; los recursos, la preparación del personal, la confianza, la accesibilidad y la motivación de los estudiantes, desempeñan una función importante en el aprendizaje integrado de las TIC (Ali, 2020). De esta forma, se espera que los cambios repentinos que las universidades han experimentado favorezcan el crecimiento de nuevas y novedosas estrategias que promuevan la disminución de la deserción y se logren más y mejores resultados de aprendizaje, reflejados en las pruebas estandarizadas que visibilicen la idoneidad de los egresados de los programas universitarios. Considerando que, el rendimiento académico en un concepto complejo en sí mismo, se puede definir como el valor atribuido a los resultados de aprendizaje de los estudiantes universitarios en un área temática determinada comparado con el nivel de conocimientos esperado en sus pares (Gutiérrez-Monsalve et al, 2021).

Hasta antes de la contingencia COVID-19, coexistían atendiendo a nichos diferenciados, las llamadas formaciones presenciales, semipresenciales y a distancia, cada una diseñada desde su conceptualización curricular para el ambiente presencial o virtual en el que fuera requerido (Villarroel et al, 2021). Sin embargo, con las restricciones de la educación presencial durante la pandemia COVID-19, los programas universitarios, especialmente de pregrado, creados principalmente con un currículo para ser impartido con una interacción física cercana y siguiendo los lineamientos dados por el Ministerio de Educación Nacional en Colombia, debieron ajustar su modalidad a la educación remota. Entre tanto, la contingencia sin precedente y de manera tan rápida, dejó a la luz en la mayoría de las universidades los vacíos de capacitación de docentes en lo que tiene que ver con competencias digitales y generación de estrategias de aprendizaje para los ambientes virtuales. Además, el reto se hacía mayor puesto que no se conocía las condiciones básicas que requería la situación para que docentes y estudiantes interactuaran en procesos de enseñanza y aprendizaje desde la casa.

Conclusiones

A partir de la información obtenida, se concluye que:

1. A pesar de las múltiples dificultades que trajo la pandemia, para desarrollar los procesos educativos en las universidades, éstas buscaron rápidamente adaptarse a la situación y continuar con modalidad remota la formación de profesionales; siendo aspectos claves la articulación con plataformas tecnológicas que garantizaran la continuidad de la comunicación pedagógica a la vez que permitieran la gestión del aprendizaje en sistemas online, para programas que no lo fueron desde el principio.

2. El gran desafío fue la deserción estudiantil, que como era de esperarse golpeó fuertemente a las universidades; en este sentido Rueda-Ramírez y otros (2020) afirman que, los hallazgos de diferentes investigaciones, tanto nacionales como latinoamericanas, sobre deserción estudiantil universitaria, evidencian que el riesgo se configura a partir de un grupo de variables y no de una sola. Es decir, la deserción se presenta cuando se articulan variables como la adaptación a la vida universitaria, el funcionamiento familiar, la edad, los ingresos económicos, las expectativas del programa, la motivación, los hábitos de estudio, entre otras. Estas condiciones, ya se han discutido ampliamente y se vieron reflejadas en la manera abrupta como se trasformó la educación con la aparición de la COVID-19 y por consecuencia el desarrollo de procesos educativos remotos no planificados, que en resumen cambiaron la oferta académica que inicialmente se prometió a los estudiantes.

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